
Mi ídolo es Valverde
Si alguien me pregunta por un ídolo en el Athletic, yo responderé que es Ernesto Valverde. Mis primeros recuerdos futboleros con los leones son con Txingurri en el campo, con Julen Guerrero, Valencia y compañía. Era bueno, pero tampoco llamaba especialmente mi atención. Ese sentir me invadió desde que se sentó en el banquillo de San Mamés.
Parto de la base de que no soy objetivo hablando de Valverde. Que le tengo de fondo de pantalla en el móvil ofreciendo la Copa a la afición en La Cartuja. Se va el mejor, por todo lo que ha conseguido y por cómo lo ha conseguido, con una forma de ser que es ejemplo. Es imposible explicar la vida del Athletic en este siglo sin la figura del gasteiztarra. Una “fucking legend”.
Duele, pero lo cierto es que era el momento de separar los caminos. Se percibe cierto desgaste en el ambiente. Que los resultados no hayan acompañado lo marca todo. La temporada ha salido torcida y, como con los éxitos, Valverde debe apechugar con lo suyo. Hay decisiones que ha tomado que son difíciles de explicar. Pero aunque el curso no termine bien, no emborronará una trayectoria de sobresaliente. A mí un mal final no me estropea una serie o una película si he disfrutado de lo anterior.
Y vaya que si he disfrutado de este camino. Valverde ha hecho felices a muchos athleticzales en los casi 500 partidos que lleva, no hay mejor legado posible. Ojalá pueda seguir vinculado al Athletic en un futuro, si quiere, claro está. De la manera que sea, los buenos siempre tienen hueco.