Periodista

Así es muy difícil

El Athletic perpetró el domingo en el Coliseum uno de los partidos a los que nos tiene acostumbrados fuera de casa desde hace un tiempo. Similar a lo vivido en Oviedo (a pesar de la remontada), Vallecas y Girona. El equipo rojiblanco se hizo acreedor a la derrota después de un nuevo ejercicio de impotencia. Solamente así se puede calificar un encuentro con cero tiros entre los tres palos y solo una ocasión, el remate de cabeza fuera de Berenguer en el segundo palo a pase de Guruzeta. Así es imposible ya no ganar, sino también empatar. Finalmente, ocurrió lo que tenía que ocurrir con un encuentro así. De vacío para Bilbao por deméritos propios.

El ataque rojiblanco careció de mordiente en el Coliseum y el centro del campo se vio superado por Luis Milla y Arambarri. Tanto es así que David Soria fue un mero espectador. Valverde mandó a calentar a Galarreta y Nico Williams diez minutos antes del descanso y los sacó al terreno de juego en la reanudación. Señal de que lo veía muy mal. El único que puso en algún apuro a la defensa azulona fue el menor de los hermanos, un futbolista que llevaba casi dos meses sin jugar un partido oficial.

Este equipo no da ninguna confianza. Lo mismo ofrece una buena cara, como por ejemplo ante el Betis, que una mala, muy mala, como la dada en el campo madrileño.

La temporada se está haciendo muy larga, pero aún quedan ocho jornadas para terminar el campeonato. En juego está finalizar de una manera digna para despedir a Valverde como se merece. 

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