Ayer era el día. La expectación era máxima por ver al Athletic de nuevo en Europa. El equipo rojiblanco jugó ante el AZ Alkmaar el primer partido continental en San Mamés en seis años y medio. El último se disputó el 15 de marzo de 2018 ante el Olympique de Marsella y supuso la eliminación de los leones de la Europa League.
Los dirigidos por Valverde sacaron un buen punto el jueves anterior en Roma, pero el resultado se vio empañado por los lamentables incidentes protagonizados por un grupo de ultras rojiblancos. Ayer, esos hechos y lo sufrido años pasados ante los radicales del Spartak de Moscú o del Marsella pesaron y mucho durante las horas previas, pero finalmente imperó la tranquilidad. Fútbol y solo fútbol en La Catedral.
La afición zurigorri se volcó con su equipo. Todo lo contrario que la neerlandesa, que no se hizo notar. Pasó completamente desapercibida incluso cuando los suyos necesitaron el apoyo para equilibrar el marcador tras el gol anotado por Iñaki Williams en el minuto 72.
La hinchada pobló las calles adyacentes a San Mamés desde primera hora de la tarde y el dispositivo de seguridad era el esperado en una cita de estas características, más si cabe después de lo que pasó el 26 de septiembre en la ciudad eterna. A las seis de la tarde, una dotación de la Ertzaintza custodiaba la salida de los escolares del colegio Pureza de María ubicado en la calle Sabino Arana y poco después cerró la confluencia del estadio con la Escuela de Ingenieros para dar acceso al autobús del equipo neerlandés. Se trataba de evitar cualquier tipo de altercado en las calles.
La zona de acceso al campo de la afición visitante estaba vallada desde dos horas antes de comenzar el encuentro. La entrada de los aproximadamente 300 seguidores que se ubicaron en la zona destinada a la afición visitante se produjo sin incidentes bajo un fuerte despliegue policial. A las 19 horas ya había aficionados del AZ Alkmaar en la tribuna lanzando cánticos en favor de su equipo.
La grada popular del Athletic comenzó a animar media hora antes de comenzar el partido. Las mejores ocasiones de la primera mitad fueron para los leones, especialmente una de ellas con un lanzamiento de Yuri Berchiche que se estrelló en el larguero. El lateral de Zarautz se prodigó en otras dos con este tipo de acciones. La mejor oportunidad visitante llegó con otro lanzamiento de Van Bommel que atajó Julen Agirrezabala. El partido comenzó con brío, pero se fue diluyendo con el paso de los minutos, como la afición neerlandesa, que hizo mutis por el foro.
Se esperaba una gran entrada teniendo en cuenta que el 85% de los socios habían sacado el bono para los cuatro partidos en casa de la Fase de Liga de la Europa League, pero finalmente la asistencia se quedó en 46.328 espectadores, muy lejos del récord logrado la pasada temporada en la vuelta de la semifinal de Copa contra el Atlético (52.061).
En cualquier caso, el público se fue feliz a sus casas por ver de nuevo a su equipo en Europa y por la primera victoria en la competición




