Los días pasan y el Athletic sigue sin anunciar el fichaje de Ander Herrera. Fichaje que ha despertado una gran expectación en el entorno rojiblanco. Se trata de un viejo conocido de la casa, pero así y todo su vuelta a Bilbao no deja indiferente a nadie.
Algo, por cierto, que se da por hecho, pero que sigue sin adquirir rango de oficial porque, entre otras cosas, las negociaciones no han llegado a su final. Ayer por la mañana se aseguraba que el futbolista ya se había desvinculado del PSG, pero desde la entidad gala no se publicó nada al respecto en todo el día. Por la tarde hubo incluso quien corrigió esta noticia inicial para hablar de un acuerdo en forma de cesión al Athletic con derecho a compra.
Sobran comentarios. Ahí, en ese segundo supuesto, el club rojiblanco sí tendría algo qué decir. Las negociaciones, por tanto, no serían a dos, sino a tres bandas. Demasiado ruido mediático, en definitiva, y escasas certezas.
Al Athletic le vendría bien reflexionar en torno a esta situación generada en torno a Herrera. Hablamos de un futbolista talentoso y de una calidad indiscutible, pero que acaba de cumplir 33 años. Aquí, con algunos menos, ya se jubiló hace unas temporadas a Susaeta, San José, Beñat, Iturraspe y compañía. Todos ellos, curiosamente, vivieron una época de esplendor bajo la batuta de Valverde, el ahora también míster rojiblanco.
Importante recalcar que no se trata de comparar, sino simplemente de reflexionar a este respecto. La exigencia con los de casa siempre es mayor. La falta de consideración, también.