Muchos se acordaron de José Antonio Camacho y aquel inolvidable 11 de julio de 2010. La historia parecía repetirse. Era la final del Mundial. Era el 1-0. Su autor mostraba un mensaje en su camiseta para celebrar el tanto. Y muchos, desde casa, desde la terraza de un bar, desde la playa, entonaron aquel grito del ex seleccionador, que en Sudáfrica, no pudo contenerse cuando Andrés Iniesta 'enchufaba' en 1-0 ante la entonces Holanda.
Aquel "¡Iniesta de mi vida!" tiene desde este domingo una versión femenina. Con Olga Carmona como protagonista. Con esa defensa de 23 años que más allá del gol cuajó una actuación portentosa, derrochando energía en ataque y en defensa, dejándose la piel y celebrando por todo lo alto un Mundial, el primero de España, un sueño imposible hasta hace no tanto.
"¡Olga de mi vida!", gritaron muchas gargantas españolas, las que pudieron pronunciarlo, las que no se obturaron por la emoción. Carmona abrió los brazos nada más marcar el gol que a la postre sería el del triunfo. Quería abrazar a toda su familia, a todo sus pueblo, a todos sus allegados, a todo el fútbol español, a todo un país. Pero pasado ese primer estallido de euforia desmedida se acordó de que debajo llevaba una camiseta especial, única, para la ocasión.
Llevaba un nombre escrito, el de 'Merchi', coronada la 'i latina' con un corazoncito. Ella explicó que iba "por la madre de una amiga recientemente fallecida. esta victoria va por ella y por toda su familia". Un gestazo por parte de la defensa del Real Madrid.
De una jugadora que está en el mundo del fútbol como podría haber acabado en el mundo del flamenco, al que su familia, por tradición, le 'empujaba'. Y si no era este terreno, podía 'elegir' también entre la natación y el tenis, en los que sus padres querían que probara suerte.
Pero Olga lo tenía claro desde el principio. Quería ser como sus hermanos, que militan en equipos modestos. Y a eso se dedicó. Y poco a poco lo fue logrando. Llegó al Sevilla y desde allí dio el salto al Real Madrid. Y de allí, a la selección española. Y con la Roja, viajó a Nueva Zelanda y Australia. Y metió el gol que metió a España en la final del Mundial, en la 'semi' ante Suecia. Y anotó el del triunfo. Y entró en la historia del fútbol español. Por la puerta grande. Por méritos propios. "¡¡¡Olga de mi vida!!!".

