España está a 90 minutos de la gloria. O a 120. O a 120 más la tanda de penaltis. Da igual. La toca con la punta de los dedos. Está a un partido de proclamarse campeona del mundo de fútbol. Lo nunca visto hasta ahora. Lo imposible hasta hace poco. Lo inimaginable para muchos, tal vez para la mayoría.
El discutido Jorge Vilda y un grandísimo grupo de jugadoras ha llevado a la selección hasta la final y se la discutirá a Inglaterra, vigente campeona de Europa y sobre el papel, favorita para llevarse el título: fue tercera en el Mundial 2015 y cuarta en el de 2019. Aunque sabido es que en este tipo de citas la vitola de favorito de poco sirve a la hora de la verdad.
Ángel Vilda, seleccionador español
Y menos si enfrente está un equipo que cree en sus opciones, que está convencido de sus posibilidades y que quiere romper todos los techos, sean de cristal o de hormigón armado. Y que, según adelantó ayer el propio Vilda, afronta el reto dispuesto a seguir fiel a su estilo, a su manera de jugar, a su personalidad. A esos factores que lo han llevado hasta aquí, hasta las puertas del cielo.
Ya son heroínas
A la hora del aperitivo ya sabremos si el primer Mundial femenino de la historia del fútbol español viaja rumbo a España. Si Aitana, Salma, Alexia, Esther, Alba y compañía han sido capaces de domar a las ‘lionesses’ o si han sucumbido a sus zarpazos. Hay cuentas pendientes, tras la eliminación de España ante Inglaterra en la prórroga de los cuartos de final de la Eurocopa 2022, aunque nadie quiera admitirlo públicamente.
Saldarlas sería lo mejor que le podría pasar a España. En cualquier caso, cuando aterricen de regreso de su aventura en las antípodas lo harán como auténticas heroínas. Porque ganen o no, su gesta forma parte ya de la leyenda deportiva de este país.
Porque España ya ha hecho historia en este Mundial. Y con mayúsculas. Pase lo que pase en la final de este mediodía. Pocos apostaban por la Roja antes del inicio de las hostilidades. La polémica por la deserción de ‘las 15’, el regreso de algunas de sus protagonistas a la selección, la desconfianza evidente entre el técnico y jugadoras de gran peso específico en el vestuario y la escasa experiencia de la selección en este tipo de citas (era su tercera presencia en un Mundial) lastraban el papel de la Roja en Australia y Nueva Zelanda.
Estos son sus valores
Sin embargo, con contundencia, con un tropiezo tan sonado como quizás oportuno (4-0 ante Japón en el tercer choque de la fase de grupos), con ganas y con entusiasmo, esta selección ha sabido ir dando pasos hacia lo que, por ahora, es un sueño. Pero que puede dejar de serlo para llevar al fútbol femenino español a otra dimensión.
A una órbita en la que las 87.827 jugadoras federadas en 2022 puedan dispararse hasta cotas insospechadas; apenas seis años antes, no eran ni la mitad, las licencias expedidas por la Federación. A una realidad en la que el sexto puesto que ocupaba España en el ranking FIFA antes del Mundial (Inglaterra, su rival este mediodía, es cuarta, además de vigente campeona de Europa) quede largamente superado.
Alexia Putellas, dos veces ganadora del Balón de Oro, en la previa de la final
A un escenario en el que los éxitos colectivos del Barça en la Champions (dos títulos en los últimos tres años y cuatro finales de las últimas cinco) y de Alexia Putellas a nivel individual (dos Balones de Oro consecutivos) no sean ya la excepción sino una deslumbrante costumbre.
Con F de ‘fe-me-ni-no’
Con las iniciales de Cata, Aitana, Mariona, Paredes, Esther, Ona, Navarro, Alexia y Salma se compone la palabra que resume un sueño: CAMPEONAS. Y con las del resto de imprescindibles jugadoras que completan el grupo de 23 internacionales se escribe un relato de leyenda que puede acabar añadiendo con letras de oro el nombre de la selección española en el palmarés del Mundial.
Y emulando a Pepu Hernández, seleccionador español que llevó al basket a su primer título mundial en 2006, obligar a todo el país a hablar de ‘fút-bol’ con F de ‘fe-me-ni-no’. De momento, toca soñar. Y pase lo que pase, celebrar.


