Emoción de principio a fin

MUNDIAL FEMENINO

España no contaba con el apoyo mayoritario de los graderíos, pero sus jugadoras hicieron vibrar a los aficionados hasta su pase a la finalísima

España ya tiene el subcampeonato asegurado... como mínimo

España ya tiene el subcampeonato asegurado... como mínimo

AP

Se volvió a ver el ‘poi’, el objeto que se usa para animar y dar suerte. Una treintena de maorís calentaron el ambiente exhibiendo una canción acompañada de un baile. Se encendieron las luces de las linternas para iluminar un momento especial antes de empezar la primera semifinal del Mundial de Australia y Nueva Zelanda.

“Por favor, dad la bienvenida a los equipos de España y Suecia”, gritaban los altavoces del estadio justo antes de explotar los cañones de humo antes de empezar los equipos a entrar al terreno de juego.

La respuesta del estadio fue juntar 43.000 chillidos. La mayoría, como es habitual en este Mundial, neozelandeses. Pero también se hizo notar la marea amarilla, los vikingos y vikingas suecos.

Aitana y Ona se daban un golpe de ánimo, Irene Paredes y Laia Codina se abrazaban, las ganas se notaban en la expresión de las jugadoras.

Los familiares de las 23 jugadoras empezaron llevando el ritmo de los ánimos con los cánticos habituales. Primero “yo soy español”, luego el “¡España, eh; España, ¡eh!, ¡España, eh, eh, eh!!” y seguido de “A por ellas, oe”.

La grada se animaba con las acciones malabáricas de Olga Carmona al recortar una delantera que la presionaba, la salida de presión de Tere Abelleira o los regates de Aitana Bonmatí. Lo mostraban con “¡oh!”.

Cata Coll también sorprendió a los espectadores, y no precisamente por una parada, sino por un regate a Sofia Jakobsson. Los que no la conocen no saben que la balear es experta en aguantar hasta la última milésima de segundo para lanzar o dar un pase.

Más allá de esto, el ambiente estuvo tranquilo en el Eden Park de Auckland. Las españolas movían el balón de lado a lado hasta encontrar los espacios, y las suecas no tuvieron demasiadas ocasiones de llegada a la portería de Cata Coll.

Fue por este motivo que la grada tampoco estuvo demasiado animada, ya que solo estaba dispuesta a hacer ruido cuando los equipos se acercaban a la meta para anotar.

Primer córner para las suecas y Cata tuvo que intervenir. Puso la mano dura en el aire para evitar el remate, acción que valoraron las casi 43.000 personas que ya se habían quedado asombradas por la parada que había provocado el primer saque de esquina.

En la segunda parte, al Suecia tener más ocasiones, todas salvadas por la guardameta de Mallorca. Los espectadores se mostraron más activos ante estas llegadas más propensas al área.

La entrada al terreno de juego de Salma Paralluelo cambió el partido por completo.

Se gritó el gol cuando Jennifer Hermoso le puso un balón a alba Redondo, que remató, pero sin fortuna. Entonces, cuando el esférico parecía irse por la línea de meta, apareció el rayo de España, Salma Paralluelo para rescatarlo y dárselo otra vez a Redondo, que estaba en el suelo, llegando a darle al balón, pero saliendo por escasos centímetros fuera de la portería.

Explotó el estadio con el gol de la mujer que cambió el partido. Salma Paralluelo. La aragonesa anotó el tanto que adelantaba la selección española a 10 minutos del final del encuentro. Explotó también la tribuna de prensa, para que Jorge Vilda diga que notaba cierta negatividad

Tres goles en diez minutos alborotaron los 43.000 espectadores. Primero con el de Salma, luego con el de Rebecka Blomqvist y luego otra vez con el de las españolas, obra de Olga Carmona.

Lee también

El que se celebró con más efusividad, el de la sueca, que contaba con más supporters. Se levantaron las camisetas amarillas, los cuernos vikingos y las banderas azules y amarillas.

Al acabar el partido, mismo ambiente. Chillidos, saltos de alegría, emoción… Y España, a la final. No, no es un sueño. Es la realidad que viviremos este domingo, a partir de las 10 e la mañana, hora española.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...