Maria Espín, chef del restaurante BRAU: "Ganar dos concursos de cocina televisivos no define una carrera. Nuestro BRAU a diario, sí"

La chef y propietaria del restaurante BRAU ha sido una de las protagonistas del último número de Foodie Barcelona

Entrevista Foodie

En esta primavera como las de antes, la lluvia me atrapa en mi llegada al Brau. Me sorprende la luminosidad que tiene el espacio pese a los esfuerzos del manto gris que cubre el cielo. Me espera Maria Espin, su chef y propietaria, y ganadora de no uno solo sino de dos concursos de cocina televisivos: 'Joc de cartes' (2021) y 'Batalla de Restaurantes' (2025). Pudimos ver a una cocinera auténtica, honesta, cañera, valiente y sensible, todo a la vez en apenas dos horas de televisión. Se presentó en uno de los restaurantes contrincantes con una camiseta de Ramones. Así que, sin más dilación, 'Hey Ho! Let’s Go!'

Veo que lleva un alfil tatuado en el antebrazo.

Sí, me gusta mucho el ajedrez. Viene de mi padre, con el que jugábamos cuando era pequeña montando las partidas de La Vanguardia.

¿Por qué esta pieza?

Para mí, el alfil tiene un movimiento rápido y directo. Un poco como yo.

¿Hay que ser una estratega como en el ajedrez para ganar un concurso de cocina televisivo?

Más que estrategia, lo que debes tener muy claro es cómo eres tú y saber mostrarlo. No querer aparentar una personalidad que no tienes, una gastronomía que no haces o un local que no luce nunca como en el día de grabación. Si no, es ridículo.

Maria Espin, chef y propietaria del restaurante Brau

Maria Espin, chef y propietaria del restaurante Brau

www.claudiovaldes.net

Antes de ganar dos concursos con el Brau, participaste sola por primera vez en televisión en la 3ª edición de 'Top Chef'(2015). En una entrevista con 'El guardián de los sabores' decías que no terminaste contenta. ¿Por qué?

La experiencia de 'Top Chef' me llegó cuando era la chef ejecutiva del Hotel Meliá 5 estrellas y madre de dos hijos pequeños. Viajaba a Madrid los fines de semana e iba del hotel a los rodajes, y de vuelta a Barcelona para seguir gestionando el restaurante. La propia dinámica del programa era de incertidumbre constante y de hacerme sentir cuestionada permanentemente, tratándome como si no hubiera cocinado en la vida. Me quitaron tanto de mi zona de confort que no me reconocía. No me gustó esa imagen de mí, que soy la pequeña de ocho hermanos y siempre he sido muy batalladora para conseguir todo lo que tengo.

"La propia dinámica de 'Top Chef' era de incertidumbre constante y de hacerme sentir cuestionada permanentemente, tratándome como si no hubiera cocinado en la vida" 

Pese a esa experiencia, seis años más tarde la televisión vuelve a llamar a tu puerta y accedes a grabar 'Joc de cartes'. ¿Por qué?

Al principio fui reticente porque no tenía ni las ganas ni la necesidad de ponerme presión. Al fin y al cabo es un concurso y te puede ir muy bien, pero también te puede ir en contra. Sin embargo, mi equipo tenía muchas ganas de mostrar cómo teníamos el Brau. Querían que se viera cómo nos lo habíamos currado para tener el restaurante al nivel que lo teníamos y accedimos a participar.

Se te vio dominar la escena, como si en esto de la televisión la experiencia fuera un grado.

Probablemente. Fui muy tranquila con lo que tenía. Quería que se viera jugar a mi equipo, que tengo un equipazo, y que se viera el nivel de exigencia que teníamos. Quería mostrar todo lo bueno sin presumir y por supuesto sin descalificar a nadie. Tuvimos la suerte, además, de que compartimos programa con cuatro chefs muy educadas, que nos respetamos mucho y que nos dijimos lo que pensábamos pero sin faltarnos al respeto.

Maria Espin, chef y propietaria del restaurante Brau

Maria Espin, chef y propietaria del restaurante Brau

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¿Cómo le repercutió al Brau ganar el concurso?

La primera llamada que recibí al día siguiente fue la del presentador, Marc Ribas. Los participantes no vemos el programa hasta el día de la emisión. Me preguntó si me había gustado y me dijo: 'Va a sonar mucho el teléfono, ¿estás preparada?'. Y le respondí: 'Estoy preparada para no descontrolarme'. 'Joc de cartes' tiene mucha audiencia en Catalunya, donde la gente luego va a los restaurantes. Durante un año entero tuvimos el Brau lleno. Bueno, lleno no: al 80%, que es lo máximo que permito porque para mí el servicio y la calidad van por delante de la ocupación. Creo que pensar así ha sido clave para consolidar el Brau año a año.

Y ahora en 2025 participas en 'Batalla de restaurantes' (Antena 3), un formato idéntico al de 'Joc de cartes' para una televisión estatal y dirigido por Alberto Chicote. ¿Qué tal fue la experiencia?

La directora, Miriam Pina, era la misma que en 'Joc de cartes' y el equipo de grabación me trató muy bien y fue muy considerado cuando yo les dije que no quería responder alguna pregunta como ellos me la planteaban. Hasta aquí lo bueno.

¿Y lo malo?

La manipulación narrativa. En 'Joc de cartes' sentí que el resultado respetaba lo que habíamos vivido: hubo competitividad, sí, pero también verdad. En 'Batalla de restaurantes' el montaje convirtió todo en una especie de ring continuo. Se fabricó un enfrentamiento entre chefs y propietarios, como si yo no fuese ambas cosas. Se omitió lo esencial y se repitió lo anecdótico. Al final, lo que emitieron fue más un guion que una realidad. Pero supongo que el nombre del programa ya avisa: esto no va de cocina, va de espectáculo.

"En 'Batalla de restaurantes' el montaje convirtió todo en una especie de ring continuo.[...] Al final, lo que emitieron fue más un guion que una realidad"

¿Qué pasó con Chicote?

Me dejó un sabor amargo. En lugar de hacer una crítica constructiva y profesional o proponer mejoras, eligió desmontarnos sin matices. Nos descalificó a todos para reafirmarse él. Fue más una demostración de poder que una aportación en positivo. Y es una pena, porque alguien con su experiencia podría haber dicho mucho sin necesidad de aplastar. La autoridad no se demuestra humillando, sino guiando.

Te vimos hacer una defensa férrea de la profesión de cocinero.

Porque lo creo profundamente. Cocinar no es solo hacer platos: es entender lo que das, a quién se lo das y por qué. Puedes dirigir una cocina sin ser chef, claro, si sabes rodearte y delegar. Pero si no has hecho una escudella, quizá no presumas de que haces la oferta gastronómica de tu restaurante. Este oficio merece respeto. Lo que me molesta no es la ignorancia, es la impostura.

Maria Espin, chef y propietaria del restaurante Brau

Maria Espin, chef y propietaria del restaurante Brau

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¿Te han llegado muchas críticas?

Sí, muchas. Y de todo tipo. Mis padres siempre me enseñaron que la crítica puede ser un motor si sabes escuchar, si tienes humildad para revisar y seguir creciendo. Pero lo que viví esos primeros días fue otra cosa. No era crítica, era hate. Comentarios crueles, gratuitos, para hacer daño, para provocar. Gente que confundió la televisión con la vida real y creyó tener derecho a juzgarme sin filtro. Por suerte, también han llegado cosas muy bonitas: hace poco, una madre y su hija vinieron desde Mallorca a celebrar un cumpleaños en el Brau porque les emocionó lo que vieron. Son las dos caras de la misma moneda. Supongo que así funciona este juego: a veces te abrazan, otras te lapidan. Lo importante es saber quién eres cuando se apagan las cámaras.

¿Cómo llevas el elogio?

No me fijo tanto en el elogio personal hacia Maria sino en que cuando termina el programa la gente dice: 'Quiero ir al Brau'. Somos catorce personas que vivimos de esto y nos dejamos la piel. Ganar dos concursos de cocina televisivos caduca. Ver el Brau que tenemos cada día es lo que tiene valor.

Has sido una jugadora también en esta entrevista. Acabemos con un par de juegos. ¿Con quién montarías un concurso de cocina televisivo?

Mmm… ¡Con Marc Ribas y Chicote seguro! (Se ríe.) ¡Conmigo de presentadora, claro!

¿Y cómo crees que te quedaría el programa?

No sé, quizá se harían la pelota mutuamente y querrían quedar como unos “bienquedas”.

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