Más presión para Eurovisión por la participación de Israel con el histórico gesto de Nemo, ganador de 2024: nunca había pasado

EUROVISIÓN 2026

La UER está entre las cuerdas, la misma semana en la que Islandia también ha anunciado que abandona el certamen

Más presión para Eurovisión por la participación de Israel con el histórico gesto de Nemo, ganador de 2024: nunca había pasado
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La participación de Israel en el Festival de la Canción de Eurovisión se está volviendo ya un auténtico quebradero de cabeza para la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del evento. Aunque esta cuestión siempre había generado polémica desde que Israel participa en el certamen, la situación en Gaza perpetrada desde finales de 2023 ha hecho que aumenten las tensiones.

Las ediciones de 2024 y 2025 ya fueron muy cuestionadas, a pesar de que la UER ha justificado la participación del país liderado por Benjamin Netanyahu alegando que el evento es apolítico. Eso sí, cabe recordar en este punto que Rusia está vetada desde el 2022 por la guerra en Ucrania.

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Yuval Raphael, representante de Israel en Eurovisión 2025

Martin Meissner / Ap-LaPresse

Las presiones a la UER no dejan de aumentar: Nemo devuelve el micrófono de cristal

Pero todo se precipitó hace apenas unos días, cuando finalmente se debatió la permanencia de Israel en el certamen y se decidió que el país participara en Eurovisión 2026. Como consecuencia, ya han abandonado el festival Eslovenia, Irlanda, Países Bajos, España (peso pesado en el evento) y, hace dos días, Islandia

Y a los abandonos y a las críticas generalizadas, este jueves se sumó otro frente que no hace otra cosa que aumentar la presión sobre la organización de Eurovisión: Nemo, ganador de Eurovisión 2024 por Suiza, ha decidido devolver su trofeo en señal de protesta por la participación de Israel en el certamen. Es la primera vez en la historia del festival que un ganador toma semejante decisión.

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Nemo, ganador de Eurovisión.

Martin Sylvest Andersen / Getty

El artista publicó este jueves en sus redes sociales tanto un vídeo sosteniendo el micrófono de cristal como un comunicado en el que anunciaba su firme decisión. "El año pasado gané Eurovisión y con ello me otorgaron el trofeo. Y aunque estoy inmensamente agradecido por la comunidad que rodea este concurso y por todo lo que esta experiencia me ha enseñado como persona y como artista, hoy siento que este trofeo ya no pertenece a mi estantería", comienza diciendo en el texto compartido.

"Eurovisión dice representar la unidad, la inclusión y la dignidad para todos. Esos valores hicieron que este concurso fuera significativo para mí. Pero la continua participación de Israel, durante lo que la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU ha concluido como un genocidio, muestra un claro conflicto entre esos ideales y las decisiones tomadas por la UER", prosigue Nemo.

"No se trata de individuos ni de artistas. El concurso se utilizó repetidamente para suavizar la imagen de un estado acusado de graves irregularidades, mientras la UER insistía en que Eurovisión es 'apolítico'. Y cuando países enteros se retiran por esta contradicción, debería quedar claro que algo anda muy mal. Por eso he decidido devolver mi trofeo a la sede de la UER en Ginebra", añade el artista, haciendo alusión a los abandonos mencionados.

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Y termina diciendo: "Con gratitud y un mensaje claro: vive lo que proclamas. Si los valores que celebramos en el escenario no se viven fuera del escenario, incluso las canciones más hermosas pierden su significado. Espero el momento en que esas palabras y acciones se alineen. Hasta entonces, este trofeo es vuestro. Nemo".

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