Ayer era el día marcado en rojo. Nikola Karabatic, uno de los mejores jugadores de balonmano de la historia, disputaba su último partido como jugador en el PSG. Y todo estaba saliendo a pedir de boca. Ni el propio Nikola podría haber soñado una despedida mejor. Pero todo se 'truncó' en el último momento.
Con el PAUC Handball como rival y en un escenario de lo más especial, un París Bercy (Accor Arena por motivos de patrocinio), que visitó sus mejores galas para una ocasión única, el adiós a un mito tenía todos los ingredientes para ser un 'cuento de hadas'.
Y para empezar, se cumplió, y con creces, el objetivo de batir el récord de público en un partido de balonmano en Francia: 14.840 espectadores, superando, de largo, los 11.019 que marcaban el anterior récord.
La despedida de Karabatic supuso un récord de asistencia a un partido de balonmano en Francia
El resultado, también ayudaba, ya que el PSG estaba ganando el partido por un cómodo 39-36, un marcador que, además, permitía a los parisinos conquistar el título de liga. Un título que, además, les entregó un protagonista de excepción, el tenista serbio, y nº1 del mundo, Novak Djokovic, presente en París por estar disputando Roland Garros. ¿Qué más se podía pedir?
Y entonces, llegó 'EL Momento'.
En los instantes finales del encuentro, los árbitros señalan un penalti a favor del PSG. La ocasión perfecta para que Karabatic marcara gol en su último lanzamiento y pusiera el broche de oro perfecto para una carrera como jugador (casi) perfecta.
Nikola coge el balón, se dirige hasta la línea de 7 metros, lanza el balón... que va ¡directo a la cara del guardameta del PAUC, Denis Serdarevic!
Reglamento en mano, esa acción era merecedora de tarjeta roja y, de hecho, el propio Karabatic, tras pedir disculpas al guardameta rival, se retiró durante unos segundos al banquillo pensando que le habían expulsado, pero no fue así y tuvieron que ser sus compañeros los que le indicaran que podía volver a la cancha.
Un final del todo inesperado e, incluso, un tanto injusto para totda una leyenda como Nikola Karabatic, aunque como él mismo dijo en su discurso de despedida: "Puedes tener una carrera repleta de títulos y acabarla con un lanzamiento así de malo. Pido disculpas a todo el mundo". Genio y figura hasta el final.

