La primera Euroliga de la historia del Barça, conquistada un siempre recordado 11 de mayo de 2003 en el Palau Sant Jordi de Barcelona, cerró un capítulo de dos décadas de fracasos en la competición. Aquella noche, el club azulgrana logró algo más que un título, una jornada memorable que, a día de hoy, tan solo ha sido igualada en 2010, cuando el Barça conquistó su segunda trofeo en la máxima competición europea en la Final Four de París.
Uno de los artífices del primer título de la Euroliga del club fue el alemán Patrick Femerling, integrante de uno de los mejores equipos azulgrana de toda la historia. Con 2,15 metros de altura, el pívot, nacido en Hamburgo en 1975, se formó en la Universidad de Washington (1995-98) antes de regresar a su país de nacimiento para ganar dos Ligas y una Copa con el ALBA Berlín.
Su proyección, ya hecha realidad por Europa, hizo que Femerling firmara por el potente Olympiacos griego, donde jugó dos temporadas y se estrenó en Euroliga. Svetislav Pesic, que ya le había dirigido en el ALBA y le conocía mejor que nadie, se lo trajo a Barcelona, ciudad que tantas alegrías le daría en adelante. "Ojalá me hubiese quedado toda la vida jugando en el Barça", declaró Femerling hace un año en una charla con OlyTV durante la pasada Final Four.
El alemán Patrick Femerling descorcha una botella de cava con los aficionados
Varias estrellas se propusieron el reto de cambiar la historia del Barça. Y vaya si lo hicieron. Un conjunto formado por Jasikevicius, Dueñas, Fucka, Bodiroga, Varejao o Navarro, entre otros, saldaron, tras muchos años de agonía, las deudas del Barça con Europa. Gracias, en parte, al trabajo oscuro de un tal Femerling. Claro, alguien lo tenía que hacer.
Su imponente físico ayudó al equipo de Pesic a dominar por Europa. Pese a sus 2,15 de altura, el tipo era coordinado y efectivo. Junto a Roberto Dueñas, el '5' era posiblemente el puesto mejor cubierto en aquel Barça. De hecho, en la final de la Euroliga ante el Treviso, el alemán jugó 26 minutos, registrando nueve puntos, con un perfecto 7/7 desde la línea de tiros libres. "Barcelona es más que un club, como ellos decían y lo demostraban cada día", explicó sobre su estancia en la Ciudad Condal.
Patrick Femerling se hizo querer en el Palau. Fue uno de los protagonistas del triplete histórico en el curso 2002-03 con la Euroliga, la Liga ACB y la Copa del Rey. También ganó la competición doméstica la campaña siguiente. Siempre con los calcetines altos, casi tan largos como su trayectoria, se convertiría también en el escudero de Dirk Nowitzki en una selección alemana que conquistó el bronce en el Mundial de 2002 y la plata en el Eurobasket de 2005.
"Barcelona es más que un club, como ellos decían y lo demostraban cada día"
En su último curso como culé promedió 6,9 puntos y 5,3 rebotes en los 33 partidos que jugó. Tras su exitosa etapa en el Barça -afirmó más de una vez su deseo por jugar toda la vida en el club-, Patrick Femerling continuó su carrera en el Panathinaikos, donde también se alzó con dos Ligas y dos Copas, aunque en Grecia no tuvo el mismo éxito por Europa.
Patrick Femerling defiende a Pau Gasol en un partido FIBA entre España y Alemania
Contento con su etapa en España, en 2006 decidió prolongar su carrera en el Caja San Fernando, ofreciendo un notable rendimiento. Femerling aportó poderío físico y trabajo -mucho trabajo- en la zona. Sólido en defensa, el pívot alemán también ayudó en ataque desde la media distancia, pues gozaba de buena muñeca desde el lanzamiento de cuatro o cinco metros.
El alemán regresó al ALBA Berlín el año siguiente para tener seguidamente su última experiencia en el extranjero, en el Antalya Belediye turco, antes de vivir su última y definitiva aventura en Alemania, nuevamente en el ALBA, donde en 2011 puso el punto y final a su exitosa trayectoria a los 37 años. "Se ha acabado. Podría haber jugado otro año… pero se ha terminado", concluyó cerrando su etapa como jugador.
El baloncesto como hilo conductor
Tras su retirada, Patrick Femerling continuó ligado al baloncesto, entrenando en un equipo júnior de la capital alemana, dirigiendo, asimismo, a la selección sub-16 de Alemania. El pívot guardó "recuerdos maravillosos" de su etapa en España, con dos años exitosos en Barcelona y otra experiencia notable en Sevilla.
Patrick Femerling con el Barça
Asimismo, Femerling ejerció de comentarista en la televisión alemana, comentando partidos de baloncesto en numerosas ocasiones y apareciendo en diversos programas. "He sido entrenador de baloncesto durante 10 años y ahora estoy comentando en la radio, tanto la liga alemana como la NBA. Es divertido, diferente, pero a veces hay que probar cosas nuevas", declaró en OlyTV.
Incluso en los equipos más poderosos, siempre hay un jugador capaz de trabajar en silencio y de ser uno de los principales héroes del éxito colectivo. Ese era Patrick Femerling, culpable de una Euroliga del Barça en 2003 que saldó la deuda del club con Europa: "Fue uno de los títulos más asombrosos, quizá el más asombroso. En casa, con 16.000 personas, todo pasa muy rápido, se acaba, vences y todo el mundo se abraza. Es una de las sensaciones más increíbles, difícil de describir".


