La fuga de talento joven en el baloncesto español se ha convertido en una preocupación central, con un número creciente de promesas optando por el sistema universitario estadounidense. Lo que antes era una vía excepcional, hoy es una opción lógica y apetecible para compaginar estudios de élite y desarrollo baloncestístico. La visibilidad de los casos de éxito ha popularizado aún más esta tendencia.
Las cifras evidencian un cambio drástico: de apenas 3 o 4 jugadores españoles en la NCAA División I en 2012-13, el número ascendió a 13 masculinos y 60 femeninas en 2017. En 2015, sumaban 73 en todas las divisiones. Las temporadas 2023-24 y 2024-25 han mantenido esta presencia significativa, y la tendencia se acelera para 2025-26.
El atractivo americano radica en varios pilares. Primero, la compatibilidad entre el deporte de alto nivel y los estudios académicos, algo difícil en España. Segundo, el factor financiero: las universidades ofrecen becas deportivas completas, y la irrupción de los acuerdos NIL (Name, Image, and Likeness) permite a los atletas universitarios monetizar su imagen, con ofertas que alcanzan los 2 millones de dólares en algún caso. Esto transforma la NCAA en una alternativa profesional lucrativa, compitiendo directamente con los clubs europeos. El Secretario General de FIBA llegó a calificar a las universidades de la NCAA como “entidades comerciales, clubs profesionales”.
Hugo González, con los Celtics en la liga de verano
El español Hugo González jugará la liga de verano (Summer League) de la NBA en Las Vegas (Estados Unidos) con su nuevo, equipo, los Boston Celtics, tras ser elegido en el puesto 28 de la primera ronda del draft 2025. González, que anunció su marcha del Real Madrid la semana pasada, dará sus primeros pasos en el baloncesto estadounidense con los Boston Celtics, que publicaron ayer la lista de convocados para disputar la liga de verano, del 10 al 20 de julio en Las Vegas. Como cada año, las 30 franquicias de la NBA forman sus equipos entre los novatos recién seleccionados en el draft y agentes libres
Tercero, la NCAA es vista como la principal plataforma para el salto al profesionalismo, incluyendo la NBA, ofreciendo instalaciones de primer nivel, equipos y entrenadores especializados. No obstante, el protagonismo no siempre es inmediato, como demuestran casos como Aday Mara o Conrad Martínez en sus primeros años aunque esta vez el ‘Transfer Portal’ permite movilidad entre universidades.
Entre los talentos que han anunciado su salto a la NCAA en el último año se encuentran Owen Aquino (Liberty Flames), Iker Garmendia (UIC Flames), Bruno Alocén (Indiana State), Lucas Soroa (Oregon Huskies), Ruben Prey (St. John’s) y Julen Iturbe (American Eagles) para la 2024-25. Para la 2025-26, la lista incluye a Rubén Domínguez (Texas A&M), Lucas Marí (Vermont), Juanma Ruiz (Northern Kentucky), Dame Sarr (Duke), Ian Platteeuw (Davidson), Sidy Gueye (Arizona), Guillermo del Pino (Maryland), Mathieu Grujicic (Ohio State), y destacadamente, Mario Saint-Supéry (Gonzaga) y Raúl Villar (Charlotte 49ers), entre otros.
Esta “fuga” tiene un alto precio para el baloncesto español. La pérdida de “joyas” de canteras como Real Madrid, Barcelona o Joventut se produce sin compensación alguna por la inversión en su formación, generando un “aprovechamiento gratuito” por parte de las universidades estadounidenses. Entrenadores y directivos han expresado su preocupación, calificándolo de “dramático” y una “sangría”, y ha habido rumores sobre la reducción de canteras.
La Liga U cuenta ya con unos 13 equipos
El principal proyecto español para combatir la marcha de jugadores al basket colegial estadounidense es la Liga U, el circuito sub-22 creado por la Asociación de Clubs y la Federación Española con apoyo del Consejo Superior de Deportes que tiene previsto ponerse en marcha el próximo mes de octubre. Se presentó a mediados de junio y el proyecto sigue avanzando en el intento de contar con la complicidad de los clubs ACB. De momento, hay unos 13 que parecen dispuestos a participar, en algunos casos remodelando sus equipos en categorías FEB y en otros creando uno nuevo. Otros, como por ejemplo el Río Breogán, dejaron claro que inicio que no tenían incentivos suficientes para participar. En cualquier caso quedará por ver si este proyecto sirve para retener el talento local y qué supone para la progresión de los jóvenes. Inicialmente está prevista la presencia de seis seleccionables por equipo y el calendario sería paralelo al de ACB con partidos entre viernes y sábado. La liga estará organizada por la FEB por lo que los jugadores que participen no estarían bajo el paraguas laboral del convenio ACB.
Para mitigar este impacto, el baloncesto español y europeo han comenzado a reaccionar. En España, la Liga U, una nueva competición sub-22 impulsada por FEB, ACB y CSD, busca “frenar la fuga de talento” ofreciendo una doble vía académica y deportiva, con una inversión significativa del CSD. La FIBA, por su parte, propone exigir una “Carta de Autorización” para las transferencias internacionales a la NCAA, similar a las transferencias entre clubs, para proteger las inversiones de las entidades formadoras. La Euroliga apoya esta iniciativa, esperando que muchos jugadores regresen a Europa tras su ciclo universitario.
Sin embargo, la disparidad económica es un gran obstáculo. Los acuerdos NIL y los presupuestos de la NCAA superan con creces las capacidades europeas. Las soluciones, por tanto, no pueden basarse sólo en lo económico, sino en ventajas no monetarias y en la búsqueda de un marco regulatorio internacional. El éxito del baloncesto español en la formación de talento, paradójicamente, lo convierte en un objetivo aún más atractivo para la NCAA. El desafío es capitalizar este talento sin perderlo por completo, quizás posicionándose como un campo de desarrollo inicial de primer nivel que se integre en un sistema global más regulado, asegurando un beneficio mutuo y la salud a largo plazo de las selecciones nacionales.

