Entre las estatuas imponentes de las siete tribus magiares que fundaron Hungría, en la Plaza de los Héroes, apareció bandera en mano un victorioso Álvaro Martín (29 años) para celebrar lanzando el puño al cielo un triunfo reivindicativo en los 20km marcha del Mundial de Budapest. Octavo oro de la historia de España, el cuarto logrado por la marcha, una disciplina que está en el punto de mira de World Athletics y del Comité Olímpico Internacional por ser “poco atractiva”.
Raúl Chapado, presidente de la RFEA y flamante vicepresidente electo del máximo organismo rector del atletismo, presenció en primera fila la victoria en una prueba de gran tradición española que siempre actúa de salvavidas en las grandes citas. “Hoy no es día para armar follones”, exclamó Martín a los medios desplazados a la capital húngara. “Quiero saborear la victoria. Ya habrá tiempo para hablar más adelante”, dijo con tono pacificador un atleta que estudió ciencias políticas, está terminando la carrera de derecho y que tiene una marcada identidad de clase para defender de forma sindical los intereses de la marcha.
Perseus Karlström y Álvaro Martín al pasar por un avituallamiento.
Álvaro Martín tocó el cielo en un día de lluvia, que obligó a retrasar la salida de la prueba dos horas. Un cambio de planes difícil de aceptar para unos atletas que se levantaron a las 4:30h de la madrugada para activarse, cargar el depósito con un buen desayuno y estar listos para llevar su cuerpo al máximo.
En unos tiempos en los que está todo calculado al milímetro, reaccionar a un imprevisto no siempre es tarea sencilla. “Compañeros de otros países se pusieron muy nerviosos, pero nosotros supimos mantener la cabeza fría para reiniciar todo el proceso y estar listos”, explicó el campeón, haciendo referencia al desplome de los marchadores japoneses en la parte final de la prueba.
Precisamente, fueron los representantes nipones los que lanzaron la carrera a un ritmo muy alto nada más salir. La lluvia bajó la temperatura hasta los 20 grados y eso propició que se pudiera correr a un ritmo muy duro por debajo de los cuatro minutos el kilómetro. Solo unos pocos elegidos pueden aguantar la técnica a esa velocidad durante 20km y a eso se agarró Martín para dejar hacer a los demás sin entrar al juego de los envites de Koki Ikeda, Salih Korkmaz, Caio Bonfim o Tosihkazu Yamanishi.
El más correoso fue Ikeda, plata olímpica en Tokio 2020, que llegó a tener una ventaja en solitario de 16 segundos. Pero el ritmo infernal empezó a cobrarse sus víctimas al paso por el ecuador de la prueba.
“Cuando vi que Yamanichi se descolgaba, me di cuenta que los japoneses no estaban y que podía ser nuestro día. Me lancé al ataque sin mirar atrás, con fuerza y con la intención de aguantarlo hasta el final”, explicó Martín, que cazó a Ikeda al paso por el kilómetro 15 y ya no soltó el liderato de la prueba hasta la meta. Llegó con un crono de 1h17’32, mejor marca mundial del año, por delante del sueco Perseus Karlström con 1h17’39 y del brasileño Caio Bonfim con 1h17’47.
Álvaro Martín celebra tras ganar la carrera masculina de 20 kilómetros.
El extremeño logró al fin su ansiada medalla mundial y lo hizo con un oro muy celebrado para resarcirse del amargo cuarto puesto de Tokio 2020 y para confirmar que su dominio como vigente campeón europeo en 2018 y 2022 se podía trasladar a nivel mundial.
Los otros dos españoles en liza, Alberto Amezcua (13º, 1h19’02) y Diego García Carrera (39º, 1h25’12) estuvieron lejos de la pelea por los puestos de honor.
El sueco Karlstroem, plata, Álvaro Martín, oro, y Caio Bonfim, bronce, el podio final de la prueba de 20 kilómetros marcha.
El de Martín fue el primer oro que repartió el Mundial de Budapest y situó a España en lo alto del medallero de forma temporal. Este domingo será el turno de los 20km marcha femenino, donde la granadina Marta Pérez también es una de las favoritas para conseguir una medalla y ampliar el botín español.
El jueves será el turno de los 35km marcha, donde Álvaro Martín será el principal favorito para sumar otra medalla más. La marcha puede presumir de haber aportado cuatro de los ocho oros que el atletismo español ha logrado a lo largo de los 40 años de celebración de los Mundiales.


