Si la sencillez es signo de grandeza, el mundo del deporte tiene en Eliud Kipchoge un caso ejemplar. La vida del atleta que ahora mismo está más cerca de los supuestos límites físicos del hombre se caracteriza por la humildad, la monotonía y el trabajo.
Esa es la manera de expresar su pasión por el atletismo, tan intensa en su día a día como austera en las formas, todo un contraste en una sociedad y un mundo expuestos en las redes sociales hasta la saciedad e incluso el ridículo. Un bicho raro, diría incluso algún lenguaraz.
Sin embargo, Kipchoge no es ningún espectro, sino un hombre tradicional empeñado en demostrar que los límites no existen y ser una inspiración para los jóvenes. Su método llamará la atención por sobrio, pero se ha revelado inmejorable en su propósito por romper las dos horas en los ardientes 42,195 kilómetros de la maratón, una barrera que se antojaba imposible hasta hace poco, de hecho hasta su aparición en la distancia.
El keniano ya bajó en 2019 de las dos horas, pero aquella marca en Viena (1h.59’40”) no fue homologada porque las condiciones de la carrera y el ‘show’ comercial montado a su alrededor–liebres relevándose o rebufos ilegales– estaban fuera de los estándares reglamentarios. Eso ya lo sabía. Daba igual. Sea como sea, aquel día demostró que el reto no es una quimera.
Eliud Kipchoge y su nuevo récord del mundo en Berlín: 2h.01'09"
El año anterior, en 2018, corriendo en 2h.01”39 había dado un mordisco tremendo de 1’18” al anterior récord mundial de su compatriota Dennis Kimetto: 2h.02’57” en 2014. El domingo pasado dio otro bocado de 30” a su propia plusmarca en la maratón de Berlín y, claro, esas 2h.01’09” acercan a Kipchoge al umbral de lo asombroso. El tiempo dirá si el hombre es capaz de bajar de las dos horas, pero Kipchoge desde luego ha abierto el camino.
Modesto, rutinario, come cada día lo mismo y le encantaría conocer a Leo Messi
En 2019, este diario cursó una invitación al keniano para que fuera la figura internacional que presidiera la Gala de MD. Sus representantes excusaron su negativa a venir a Barcelona diciendo que prefería no asistir a ese tipo de actos. Ese año fue elegido el mejor atleta de la temporada, pero tampoco acudió a recoger el premio en la Gala de la Federación Internacional en Mónaco. Sirva la anécdota para ilustrar el perfil austero de Kipchoge, un tipo que se siente de veras cómodo en sus rutinas.
“El primer factor que lo hace diferente es su mentalidad. Eliud actúa como si tuviera una misión en el atletismo más allá de sí mismo. Y es muy modesto, quizás el más humilde de todos. Podría construirse un campo de entrenamiento para él solo, pero duerme en el camastro más cutre, ayuda al grupo y tiene detalles que paga de su propio bolsillo”, explicó a MD en su día Marc Roig, atleta catalán afincado en Kenia y fisioterapeuta de Kipchoge y otros atletas en su ‘training camp’ de Kaptagat, centro de su régimen espartano.
Eliud Kipchoge, corriendo camino de otro récord antológico en Berlín
“Comen cada día lo mismo, no les importa que la comida sepa bien o haya variedad. El almuerzo suele ser arroz con patatas y judías y cenan ugali, una masa de maíz habitual en Kenia, con carne o verdura. Es monotonía pura y dura que a nosotros nos costaría mucho aguantar”, detalla Roig.
La genética africana, la altitud del valle del Rift, por encima de los 2.000 metros, y la disciplina en los entrenamientos y descansos están en la base del éxito de Kipchoge. A esa tradición une también la modernidad de los avances tecnológicos en las zapatillas que usa para levitar más si cabe sobre el asfalto y arañar más segundos al reloj.
“Kipchoge actúa como si tuviera una misión en el atletismo más allá de sí mismo", afirma el catalán Marc Roig, fisioterapeuta del keniano
Eliud, de 37 años, es madrugador, hace la siesta y se acuesta pronto. “Se machacan corriendo, pero descansan más que nadie, más que un atleta occidental. O están corriendo o están echados”, exagera Roig para explicar la vida casi asceta de Eliud y sus compañeros. Padre de tres hijos, le encanta leer y quienes le conocen aseguran que le haría mucha ilusión conocer algún día a Messi al considerarle un caso único en el deporte. “Está enterado de todo, del fútbol y hasta la Fórmula 1”, comenta Marc.
Ahora ya ha ganado 15 de 17 maratones disputadas y le pertenecen cuatro de las cinco mejores marcas de la historia. En 2003 ya ganó el oro mundial de 5.000 metros. Casi 20 años después, Kipchoge, bicampeón olímpico de maratón (2016, 2021), sigue en la élite con una misión que trasciende lo deportivo.


