Abrió sus puertas en 1880 y ahora se despide de Barcelona: esta histórica tienda cierra sus puertas para siempre
LOCAL
En el interior aún queda mercancía en liquidación
Abrió sus puertas en 1917 y ahora cierra para siempre en Barcelona: adiós a esta tienda centenaria por jubilación de sus propietarios

- Redacción Actualidad
Periodista
El histórico establecimiento Calçats Conesa ha puesto fin a su actividad después de 146 años en la Vila de Gràcia. La conocida zapatería, situada frente al Mercat de la Llibertat, ya figura en internet como cerrada de manera definitiva. De hecho, en el escaparate, un cartel anuncia que el local está "disponible".
La clausura se produjo a finales del año pasado y responde a una combinación de motivos familiares y dificultades para mantener abierto un negocio tradicional. Con cinco generaciones al frente, la tienda formaba parte del paisaje comercial del barrio y era uno de sus referentes históricos más reconocibles.

En declaraciones al portal 'Tot Barcelona', la copropietaria Sandra Casadevall explicó que actualmente ejerce como abogada y que su hermano, quien gestionaba el día a día del comercio, atraviesa problemas de salud. Además, su madre, de edad avanzada, ya no puede asumir responsabilidades en el establecimiento.
Aunque el inmueble es de propiedad familiar, la responsable lamenta la falta de apoyo institucional para preservar negocios históricos. Solicitó una rebaja del IBI al Ayuntamiento, pero la petición fue rechazada. En el interior aún queda mercancía en liquidación, mientras el espacio, de unos 250 metros cuadrados, se ofrece en alquiler.

Casadevall señaló que recibió una propuesta para transformar el local en restaurante, aunque el distrito de Gràcia se opuso a ese proyecto. El cierre se suma al de otros comercios emblemáticos del barrio, reflejando las dificultades que afronta el comercio tradicional en un entorno urbano cambiante.
Fundada en 1880 como tienda especializada en la confección y venta de espardenyes, la empresa acometió una primera gran reforma en 1929, coincidiendo con la Exposició Internacional de Barcelona de 1929. Posteriormente, el establecimiento volvió a modernizarse en la década de los setenta, aunque el mobiliario actual no es el original.

El negocio fue distinguido como "un comercio con raíz", un reconocimiento municipal que lo definía como parte esencial del tejido histórico de Gràcia. Según destacó el Ayuntamiento, estos comercios son "testigos de la historia de Gràcia, de un pasado comercial que ha sabido adaptarse a los cambios de los tiempos y que son prueba del dinamismo de la antigua villa".

