La 'era David Martín' sigue brillando con luz propia en el waterpolo mundial. España vuelve a una pelea por un título universal tras una victoria apoteósica en los penaltis ante Grecia, en un partido de contrastes pero en el que la selección ha tirado de personalidad para llevarse una increíble victoria por penaltis.
El próximo jueves (15:35 horas), tras la mejor reacción posible a la derrota en cuartos de final de los Juegos de París, España disputará ante Serbia o ante Hungría la octava final de su historia en un Campeonato del Mundo. Ganó tres, cedió cuatro: el deseo es equilibrar el balance para alcanzar a Hungría y a Italia como equipos más laureados de la historia de los mundiales de waterpolo.
España ha tenido tres periodos para firmar sus ocho finales. El primero fue el de la mágica generación de los 90, campeona olímpica en Atlanta y subcampeona en Barcelona y también con dos oros y dos platas mundiales en su historial. Se perdieron las finales de 1991 en Perth contra Yugoslavia (8-7) y de 1994 en Roma contra Italia (10-5), pero la espera valió la pena. España regresó a Perth para batir en 1998 a Hungría (6-4) y cerró el círculo en 2001 en Fukuoka con un triunfo ante Yugoslavia (4-2) en la final.
Hubo que esperar ocho años para regresar a una nueva final mundialista. El desenlace en esta ocasión fue doloroso, en Roma 2009, con una final perdida por penaltis ante Serbia. Se terminó con 7-7 el partido y la prórroga y, tras una eterna tanda, España cedió por 7-6 para ver cómo se escapaba el título.
Fueron diez años de travesía los que hubo que esperar para que la generación liderada por David Martín en el banquillo empezara a recoger sus frutos, poco menos de tres años después de la llegada del seleccionador al cargo. España llegó a la final de Gwangju 2019, donde Italia no le dio opción (derrota por 10-5), pero se vengó tres años después en Budapest ante el mismo rival. En un partido que terminó 9-9, España ganó 6-5 por penaltis.
Dos medallas de bronce ha sumado la selección desde entonces, en 2023 y en 2024, para unirlas al primer tercer puesto logrado en 2007. Por lo tanto, España asegura su quinta medalla mundialista seguida y buscará el cielo: con tres oros, cuatro platas y dos bronces universales, el deseo es que la décima presea se tiña de dorado.



