En un mundo hiper conectado y en el que las personas parece que estén más cercanas a las demás que nunca, la sensación de soledad en la sociedad aumenta día tras día. Este sentimiento puede conllevar a trastornos de salud mental, como ansiedad, depresión o incluso puede favorecer al desarrollo de carencias comunicativas o sociales graves.
Sobre todo, esta sensación de soledad es peligrosa en personas jóvenes y en edad de desarrollo como es la adolescencia. Se trata de una etapa fundamental en la vida de las personas y es esencial tener en cuenta cualquier señal que pueda ser de alarma.
Algunas personas se sienten solas y en la etapa adolescente es algo común
Científicos de la Universidad de Cambridge analizaron los posibles efectos adversos de la soledad en la etapa adolescente, y confirmaron que una de las maneras para paliar esa soledad es acceder a las redes sociales. Eso sí, a la vez no pudieron concluir "qué efectos potencialmente dañinos podrían tener al mismo tiempo".
La principal conclusión del estudio fue que la soledad en la adolescencia tardía es "muy sensible", según apuntó Livia Tomova, psicóloga y autora del informe. "Estos jóvenes acostumbran a esforzarse por obtener recompensas rápidas cuando tienen ese sentimiento". El esfuerzo puede significar un arma de doble filo, pues por un lado podría conllevar a la "reconexión social", pero también podría hacer que opten por "evadirse en el alcohol o en drogas recreativas".
Las redes sociales pueden tener beneficios e inconvenientes, sobre todo en población joven
El acceso a las redes sociales quitó la sensación de aburrimiento a los jóvenes que participaron en el estudio y así dejaron de tener esa motivación por buscar una recompensa. Sin embargo, los que tuvieron acceso a redes tenían el mismo mal estado de ánimo que los que no disfrutaron de interacción online.
Un estudio pequeño, pero interesante
Los participantes del estudio fueron 40 adolescentes de 16 a 19 años con interacción social sólida y sin ningún problema de salud mental. Se observó que tras una soledad de cuatro horas, los jóvenes se sentían motivados por jugar a juegos en los que podían ganar dinero, como por ejemplo las tragaperras.
Esta conclusión queda constatada con la disminución cada vez más grande de la edad media de adicción a los juegos de azar. Si bien tradicionalmente el perfil medio de una persona con ludopatía era de un individuo de mediana edad, instituciones como la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados avisan del crecimiento desmedido de esta enfermedad en personas jóvenes o incluso menores, que accederían a casinos online de forma fraudulenta a través de cuentas falsas o de familiares o amigos.


