Los luchadores de la UFC tildan de maltrato los bajos salarios en la élite de las MMA
UFC
La noticia de que Dana White pagará 15 millones al boxeador Conor Benn para traerle a Zuffa Boxing despiertan incredulidad en figuras como O'Malley y Strickland

- Redacción
Barcelona
A pesar de que Paramount ha puesto 1.100 millones de dólares por año, parece que los luchadores siguen sin percibir el salario que querrían y que considerarían justo por parte de la UFC. El monopolio en la élite de las MMA por parte de la promotora, que incluso ha llegado a juicio en Estados Unidos, sigue dejando a muchos peleadores sin buena parte del pastel que merecen. Eso opinan, al menos, referentes actuales como Sean O'Malley y Sean Strickland, dos de los peleadores estadounidenses con más voz dentro del amplio y talentoso plantel de la compañía.
Una noticia reciente ha vuelto a agitar las filas de la UFC: el rumoreado pago de 15 millones de dólares a Conor Benn para cambiar de promotora en el mundo del boxeo, uniéndose así a Zuffa Boxing, liderada por Dana White, CEO a su vez de Ultimate Fighting Championship, y Turki Al-Sheikh, máximo responsable de la Autoridad de Entretenimiento de Arabia Saudí.
"Para mí, cuesta de creer. Quizás no sea verdad, pero podría serlo... si realmente le están pagando 15 millones de dólares, es una locura el trabajo que debes hacer en la UFC para construir un nombre, un personaje y ser una estrella para luego ni de broma acercarte a esos 15 millones por pelea", señaló O'Malley en una aparición en su propio podcast en YouTube.
En la misma línea, Strickland, protagonista del pasado fin de semana de competición, compartía que la irrupción de Paramount y su inversión de 7.700 millones de dólares en siete años apenas se ha notado en los bolsillos de los peleadores. "No, los nuevos bonus, bah, son poca cosa a nadie le están pagando más. Si lo comparas con cualquier otro evento deportivo, la UFC es el más jodido en este sentido", dijo en una entrevista con Complex.
"No es justo, es un sistema predatorio... pero nosotros solo somos unos idiotas que nos juntamos para pegarnos en el octágono", ironizaba Strickland, siempre polémico en sus declaraciones. Una reivindicación habitual habla sobre un reparto sobre los beneficios de explotación de la disciplina, como ocurre en la NBA o la NFL, donde los jugadores cobran por convenio casi un 50% de los ingresos de explotación de la liga. "La UFC es así, es un ambiente corporativo y depredador", insistía el peleador local.
Los rumores indican que en la cartelera del UFC 324 que abrió la nueva era de la mano de Paramount, tanto Justin Gaethje como Paddy Pimblett ni siquiera llegaron al millón de dólares de paga fija por participar en el evento estelar de la noche. Estas cifras no dejan de sorprender a propios y extraños, pero la firma de otro evento de MMA histórico con una nueva promotora que irrumpe en el panorama de la mano de Netflix da más detalles sobre cómo de cerrado es el actual modelo de la UFC.
Ronda Rousey, que negoció con Dana White para volver al octágono contra Gina Carano este 2026, no se puso de acuerdo con su antiguo promotor por temas económicos. "No quisieron sentar precedente de darme el dinero garantizado que merezco para no levantar la marea y que el resto de barcos subieran conmigo", ilustró la luchadora de 39 años. "Está en su mejor interés el no hacer las mejores peleas, sino en gastar el menor dinero posible para poder quedárselo para ellos", atizó la icono estadounidense en una aparición con Jim Rome.
Cris Cyborg también comentó en su cuenta de X que tuvo una experiencia similar al reclamar su parte del pastel, lo que le llevó a firmar con Bellator en el pasado.

