Luces y muchas sombras: la controvertida historia de Jon Jones

UFC / LEYENDAS DEL OCTÁGONO

Eterno campeón del peso semipesado, nunca ha perdido un combate y está considerado como uno de los mejores peleadores de la historia libra por libra

Jon Jones, después de proclamarse campeón del peso pesado en marzo de 2023

Jon Jones, después de proclamarse campeón del peso pesado en marzo de 2023

Jeff Bottari

La lista de logros de Jon Jones dentro del octágono es casi tan larga como la de sus polémicas fuera de él. Camino de los 37 años, el talentoso peleador de Rochester (Nueva York) poco se parece ya al hombre que dominó con puño de hierro la división del peso semipesado de la UFC entre verano de 2008 y el invierno de 2020. De hecho, ni siquiera está en la misma división: en marzo de 2023 dio el salto al peso pesado, donde es el actual campeón. Jones ganó el título en su debut, derrotando con una guillotina al francés Cyril Gane.

Su apodo, Bones (huesos), parece casi un chiste teniendo en cuenta su actual apariencia física: como todos los heavyweights, es una máquina musculada hasta la extenuación.

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Jon Jones y Daniel Cormier, grandes rivales en el semipesado

AP

Lo que no ha cambiado, en cambio, es que en su cintura hay oro… como lo hubo, de forma casi tiránica, entre 2011 y 2020. Únicamente un reinado de Daniel Cormier (entre 2015 y 2018, y donde hubo encuentros entre ambos) evitó una hegemonía que podría haber durado una década completa.

Invencible… pero no invicto

Aunque el récord de Jones es de 27 victorias, 1 derrota y un combate nulo, lo cierto es que el de Rochester jamás ha perdido una contienda. Su aventura en UFC empezó en agosto de 2008, con una victoria por decisión unánime frente al brasileño André Gusmao.

Ya entonces era considerado un prospect, un elegido, un futuro campeón del mundo… y su segundo obstáculo en la empresa fue Stephan Bonnar. Sin embargo, Bones resolvería la contienda contra el American Psycho del mismo modo: decisión unánime. 

Tras la victoria contra Jake O’Brien llegaría el evento de la final de la décima edición de Ultimate Fighter, que le enfrentaría contra Matt Hamill en el evento coestelar.

Cerca del final del primer asalto, con la pelea en el suelo, Jones miró al árbitro, ya que Hamill apenas se defendía. El polémico Steve Mazzagatti no paraba la pelea y empezó la lluvia de codazos; algunos, ilegales, provocaron en primera instancia que Bones perdiera un punto… aunque finalmente fue descalificado: primera (y única) derrota de su carrera.

De promesa a realidad

Pese a esta mancha, su camino hacia el campeonato ni se detenía ni se ralentizaba. Nada más lejos de la realidad. Brandon Vera, Vladimir Matyushenko y Ryan Bader fueron los rivales a los que batió antes de su primera oportunidad por el campeonato.

Esta llegaría el 19 de marzo de 2011 en Newark, la ciudad que vio nacer a Frank Sinatra... y pasó por encima del campeón, Maurício Shogun Rua, como una apisonadora.

La promesa se había hecho realidad, Jones ya no era el futuro, era el presente. Y lo hacía convirtiéndose en el luchador más joven en ser campeón: tenía 23 años y 242 días.

Y empezaron las defensas. Uno por uno, fueron pasando y cayendo nombres como Quinton Jackson, Lyoto Machida, Vitor Belfort y Alexander Gustafsson.

Pero Bones volvería a bajar a los infiernos en 2015, pese a haber ganado contra Daniel Cormier.

Polémica, el segundo nombre de Jon Jones

Aunque el segundo nombre del peleador es Dwight, podría ser más bien polémica o controversia. Y es que en esa encendida rivalidad contra Cormier empezaron los problemas y el peleador empezó a dar tantas razones para llenar titulares por su rendimiento dentro de la jaula como fuera de ella.

El combate frente a DC terminó como es habitual en las contiendas de Jones, con victoria para Bones, pero días después de la pelea se conoció que había dado positivo por benzoilecgonina, el principal metabolito de la cocaína.

Aunque se le mantuvo la victoria, empezó rehabilitación… aunque únicamente acudió un día, según reportaron medios estadounidenses. “No soy un adicto, simplemente cometí un error estúpido y me pillaron”, dijo en una entrevista, días después de la pelea.

Pero 2015 siguió de mal en peor, y en abril protagonizó otro episodio lamentable; provocó un accidente de tráfico y abandonó el coche sin preocuparse por los ocupantes del resto de vehículos, en uno de los cuales viajaba una mujer embarazada. La UFC dijo basta: le quitó el título y lo suspendió para luchar.

Recuperaría la licencia en octubre de 2015, aunque no pelearía hasta el 23 de abril de 2016, cuando ganó el título interino contra Ovince Saint Preux. La alegría, sin embargo, sería efímera. Un nuevo positivo, en clomífero y letrozol, se conoció poco después.

Nueva retirada del título y, ahora sí, sanción de un año de duración. Los nubarrones se cernían sobre su carrera.

A finales de julio de 2017 tendría una nueva ocasión para redimirse, para espantar los demonios, para demostrar que seguía siendo un superclase. Y se repitieron los patrones: exhibición en la pelea (victoria por KO) contra Cormier y positivo por turinabol, un anabolizante. 

Aunque se llegó a poner sobre la mesa una sanción que podría llegar a los cuatro años, finalmente quedaría en un año y tres meses, por la cooperación que mostró Bones.

Más allá de estos episodios, su vida se ha visto salpicada por otros episodios bochornosos: en 2019 fue acusado de acosar y agredir a una camarera de un club de striptease, y en 2020 detenido por conducir bajo los efectos del alcohol y con una pistola en el coche.

Una de las últimas veces que su figura ha llenado páginas por razones extradeportivas fue en septiembre de 2021, en Las Vegas, cuando fue arrestado por un caso de violencia machista con su prometida, Jessie Moses. También amenazó a un policía y le dio un cabezazo al capó del vehículo de los agentes, según la versión de la autoridad. Fue encarcelado, aunque pagó la fianza.

Tras eso, prometió que se había terminado “ir por el mal camino”. Y en cierto modo lo ha cumplido; anteriormente había recuperado (y defendido) el título semipesado y posteriormente quiso hacer más grande su leyenda convirtiéndose en uno de los nombres que ha sido campeón en dos divisiones.

Dejó vacante el título porque quería “el dinero que ganan los pesados” y tras tres años sin pelear (su última defensa fue en febrero de 2020 y el estreno en la máxima división en marzo del año pasado) logró coronarse en su estreno.

Es inevitable preguntarse… ¿qué será lo siguiente?

Jon Jones, uno de los pocos luchadores que puede presumir de haber combatido en el histórico UFC 100

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Los hermanos Jones, una estirpe de deportistas (y campeones) de élite

Hijo de un pastor evangélico que no quería que Jon peleara, Jones tiene una cosa en común con sus dos hermanos: son deportistas de élite.

El mayor, Arthur, fue campeón de la Super Bowl con los Baltimore Ravens, aunque ya está retirado, tras pasar también por los Indianapolis Colts y los Washington Redskins.

El menor, Chandler, también es jugador de fútbol americano y en la fecha de publicación de este artículo está sin equipo tras jugar el curso pasado en Las Vegas Raiders. Igual que Arthur, también ganó la Super Bowl; en su caso, lo logró con los New England Patriots, liderados por otra leyenda, Tom Brady.

Jones, que fue oro en los campeonatos universitarios júnior antes de abandonar su formación académica para debutar en las MMA, está ultimando su regreso para defender el título del peso pesado, que no pudo defender según lo previsto en el UFC 295 de noviembre de 2023 por culpa de una lesión que le obligó a pasar por quirófano.

Todo apunta a que Bones volverá al octágono más pronto que tarde, según Dana White en verano o otoño de este mismo año.

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