La definición de John McEnroe tras la remontada de Rafa Nadal para ganar su segundo Open de Australia, el 21º Grand Slam, da una de las claves del éxito del campeón “más humilde del deporte”. Desde la modestia acepta la adversidad y consolida su afán de mejorar cada día. Le ayuda a mantener los pies en el suelo. Relativiza el éxito y la derrota, normaliza sus logros. Simplifica la gesta: “Amor por el tenis, pasión, actitud positiva, trabajo y la gente adecuada a tu lado”, subraya.
El tenista manacorí se ha colocado, tras su triunfo en el Open de Australia ante Daniil Medvedev, como el deportista con más Grand Slams de la historia
1. Un apasionado del deporte y la competición
Es competitivo por naturaleza, ya sea en una pista de tenis, jugando a fútbol, buscando el par del campo de golf o comiendo fichas en el parchís, uno de sus pasatiempos preferidos en las esperas con su equipo. Y la misma pasión con la que juega es la que siente por el deporte en general y el suyo de la raqueta en particular. Le encanta la historia, respeta y admira a los campeones de todos los tiempos.
2. Humildad, respeto, sin dramas ni excusas
Toni Nadal le dejó bien claro desde niño que pasar una pelota por encima de una red, aunque sea con un acierto especial, no es para darse importancia a ningún nivel. Humildad en el trabajo para interiorizar que el margen de mejora es continuo y no car en la trampa de darse aires de grandeza. Respeto siempre al rival, sin importar el ranking. Relativizar el triunfo y la derrota. Y nunca poner excusas.
Rafa Nadal se llevó su título 21 Gran Slam de Open de Australia, y el tenista español deja una reflexión de digno campeón.
3. Fortaleza mental, un auténtico punto a punto
e ha subrayado muchas veces la resistencia física del balear, porque era una de sus claves en los inicios, con el tenis por desarrollar. Pero en Australia llegó corto de preparación por la lesión, y respondió al golpe de calor de cuartos y a las 5h.24’ de la final. ¿Cómo? Con su fortaleza mental, parte innata pero también trabajada con la rutina de estar siempre atento y concentrado, desde chaval. Una característica diferenciadora es su capacidad de jugar realmente punto a punto. Está dos sets abajo y 2-3 0-40 abajo. Sigue igual, trabaja el punto que toca, va recuperando terreno y encontrando soluciones sobre la marcha. Se refuerza personalmente, endurece la situación a rival en cualquier estado.
4. Superación contra las lesiones y el dolor
La lesión crónica en el escafoides del pie izquierdo obligó, a partir de 2006, a cambiar la biomecánica natural del cuerpo de Nadal. Evitó la retirada, supuso castigar otras articulaciones con el paso del tiempo. Hace mucho tiempo que se acostumbró a competir con dolor. Su umbral de aguante excede en mucho al de una persona corriente, asegura su médico, Ángel Ruiz-Cotorro. No le ha quedado otro remedio, pero ha hecho de cada lesión importante un reto mayúsculo que ha alimentado su ansia de superación. Cuanto más al límite ha estado, más fuerte ha acabado volviendo Siempre desde la duda, que le ayuda a mantenerse alerta, a no desfallecer. Raya lo sobrehumano. “Rafa siempre vuelve”, dice su amigo y técnico Carlos Moyà.
5. Familia y equipo como apoyo imprescindible
Cuando la situación es crítica, Rafa Nadal habla con sus familiares más próximos y consulta a su equipo, conformado por amigos y personas que conocen muy bien su trabajo. El tenista necesita estar rodeado de gente a la que escuchar desde la confianza. Él lidera, pero se deja aconsejar. Además, entre todos le han mantenido en pie en los momentos de más dudas. Se conocen tanto que saben cómo y cuándo ayudar al Rafa más personal.
6. Un jugador más completo y mejor con los años
Hizo récord personal de 11 dobles faltas en el duelo con Shapovalov. “Sí, pero ganó el partido gracias al saque. A eso se le llama evolución”, se congratulaba Carlos Moyà. Incidía en la continua mejoría del juego de Rafa Nadal. Ha perdido con la edad la explosividad de aquel chaval de larga melena y pantalones pirata, pero ha convertido el revés casi en un segundo ‘drive’. Lo pega con potencia pero también hace mucho daño con el cortado. Su derecha es una bomba. El servicio ha sido su punto débil. Nunca será un ‘cañonero’ pero ha buscado más variedad y golpeo ayudado por sus técnicos, todos ex jugadores. Estudian al detalle cómo mejorar a Rafa y cómo hacer daño al adversario. Con mano talentosa y disciplinado, es un tenista total en cada superficie.
Nadal, campeón de 21 Grans Slams
El tenista manacorí se ha colocado, tras su triunfo en el Open de Australia ante Daniil Medvedev, como el deportista con más Grand Slams de la historia, superando en uno tanto a Roger Federer como a Novak Djokovic




