Sobresaliente Pablo Carreño, merecedor incluso de la matrícula de honor, porque dio a España un punto clave para acercarse a la final de la Copa Davis. Avivó las opciones de vencer a Alemania poniendo el 1-0 en el recinto ferial de Bolonia.
El asturiano, 34 años y nº 89 mundial, derrotó a Jan-Lennard Struff, 35 años y nº 83, por 6-4 y 7-6 (6) en 1h.44' de una labor impecable. Necesaria para el equipo que capitanea David Ferrer, ya que a continuación Jaume Munar afronta al líder de la selección teutona y único top-10 en esta Final a 8, el alemán Alexander Zverev.
Ejercicio de determinación de Carreño. "Seguimos creyendo", le decía Ferrer. Y se lo tomó al pie de la letra el gijonés, disfrutando de una nueva vida en el tenis después de una grave lesión de codo que pensó que le obligaba a colgar la raqueta de mala manera.
Con experiencia, sin la presión de antaño, salió al Supertennis Arena convencido de que era un día para reivindicar a aquel top-10 que fue, bronce olímpico, campeón de Masters 1000. Tiene ya la 'ensaladera de plata', pero se siente importante en el proyecto del equipo que sueña con todo pese a la ausencia de Carlos Alcaraz y Alejandro Davidovich.
Quitaron a España la etiqueta de favorita una vez el número uno mundial se bajó por lesión, pero detrás hay un grupo firme. No creen en imposibles. Lo enseñó Carreño, que certificó el triunfo remontando cinco bolas de set, un 1-6, en el 'tiebreak'. Hizo siete puntos consecutivos. Memorable.
Ya había tenido antes tres bolas de 'match', con 5-4, pero Struff se las había arrebatado con saque. Siguió llevando la iniciativa Carreño, que ni con el 1-6 titubeó. Mandó desde el principio, lo dejó claro en la clausura.
Superior a Struff, con quien se reencontraba. No jugaban desde 2020, pero el palmarés se fortaleció a favor del gijonés, ahora 4-1. Y otro triunfo en Copa Davis, el sexto en catorce individuales de un torneo que le está dando lo mejor personalmente esta campaña.

