La final del Masters 1000 ATP de París tuvo la esperada resolución, con la victoria del serbio Novak Djokovic, 36 años y nº 1 mundial, sobre el búlgaro Grigor Dimitrov, 32 años y nº 17, por 6-4 y 6-3 en una hora y 38 minutos.
Tras el saludo protocolario, el dramatismo de ver cómo un veterano como Dimitrov se marchaba a su silla y cubría enteramente la cabeza con la toalla. Aunque no escondía lo que era evidente: un llanto desconsolado.
Algunas lágrimas y unos ojos enrojecidos confirmaron cómo se había quebrado emocionalmente Grigor Dimitrov. El público del Accor Arena detectó su estado, y recibió la mayor ovación de la tarde.
Había sido superado por la situación. Y Novak Djokovic, lógicamente, no tuvo piedad. Ni permitió que se moviera o hubira un atisbo de reacción. El siete veces campeón hizo su trabajo, destrozó a su oponente para ganar su 97º título.
Dolió la afrenta, aunque más su propia actuación. Dimitrov, que no gana un torneo desde que fuera 'maestro', el mejor de las ATP Finals, en 2017, quería disfrutar de la final, pero la sufrió, por 'Nole', intocable', y la sensación personal que la presión había sido un lastre, cuando su resurrección deportiva venía ligada a una capacidad nueva para disfrutar del tenis, ya sin tantas ataduras.
También tocó la fibra de Djokovic, que tuvo palabras para reconfortar a su adversario, a quien había dado un abrazo al ver lo hundido que estaba, antes de la ceremonia: "Grigor, lamento el resultado de hoy. Nunca es fácil perder en una final. Quiero animarte a que te mantengas firme y sigas adelante. Jugaste uno de los mejores tenis que te he visto jugar esta semana y los últimos meses. Sigue adelante. Felicitaciones a tu equipo y a tu familia”.
Novak Djokovic se abraza a Grigor Dimitrov
Dimitrov expresó su gratitud al público por animarle. "Estos últimos tres meses han sido una montaña rusa para mí. Llegar a la final significa más de lo que podáis imaginar. Y no hubiera sido posible sin vosotros. Ha sido un viaje increíble este año, completando un año de nota muy alta", significó el búlgaro, quien alabó la conquista de Djokovic: "Me estoy quedando sin palabras con él, no sé que decirte, felicidades por otra semana increíble", concluyó.


