Novak Djokovic sufrió su segunda derrota de la temporada, equilibrando su cuenta de victorias. Sólo cuatro partidos, dos torneos. Causó más ruido su deportación de Australia, ratificada por los tribunales a petición del Ministro de Inmigración, que su parco historial deportivo. No se quiso vacunar contra el coronavirus, ha tenido que esperar a que se levantaran ciertas restricciones en muchos países para volver al primer plano de la competición.
Y ni siquiera un número uno mundial con 20 títulos de Grand Slam es capaz de rendir a su máximo nivel tras tanto tiempo fuera de competición. Le faltó ritmo, confianza, en los inicios del choque de su regreso. Se quedó sin combustible en el tercer set ante un brillante y corajudo Alejandro Davidovich, vencedor por 6-3, 6-7 (5) y 6-1 en casi tres horas de partido.
Se le hizo duro el encuentro a 'Nole', 34 años. Evitó el KOT, pero alargar la agonía no tuvo premio. Se desfondó. "No me gustó cómo me sentí físicamente en el tercero. Me quedé completamente sin gasolina. No podía hacer rallies con él. Sin sentir las piernas, era misión imposible. No me gustó esa sensación, tengo que buscar con mi equipo las razones de que se diera eso. Espero que la semana que viene vaya mejor en Belgrado".
En su torneo ATP 250 sobre tierra. "Estoy decepcionado, a nadie le gusta perder, pero no me voy a parar aquí. Voy a seguir construyendo mi forma para Roland Garros, el gran objetivo en tierra".
Conoce el camino. "Sabía que me haría falta un tiempo en tierra. Siempre ha sido así históricamente. Nunca juego bien en los primeros torneos", aseguró.
No hay ningún pero a decisiones como el no vacunarse, que ha cercenado su comienzo de curso. "No soy de los que piensa 'qué pasaría si...'. Soy más de esto es lo que hay", se despidió del torneo de Montecarlo, su ciudad de residencia oficial.


