La única superbike del mundo con motor V8 de Fórmula 1 que alcanza los 320 km/h vuelve a rodar, y su rugido es bestial
CURIOSIDADES
Un prototipo único que estuvo abandonado muchos años sin funcionar

La Norton Nemesis, una tremenda superbike creada a finales de los 90, vuelve a rugir con todo su esplendor tras una intensa restauración para devolverla a la vida.
La moto, propiedad desde hace unos años del museo de la moto de Birmingham, Reino Unido, ha estado expuesta los últimos años como una pieza de museo estática y sin vida, pero gracias al conocido ingeniero y mecánico Allen Millyard, la Nemesis vuelve a rugir.
No es la primera vez que hablamos de Millyard y sus increíbles motos, como la dotada de un motor V10 de Dodge Viper, entre otras.
En un laborioso trabajo de restauración de un año de duración, la Norton Nemesis se ha desmontado totalmente pieza a pieza, se ha limpiado, pulido y restaurado cada uno de sus componentes.
Millyard ha llevado a cabo un meticuloso trabajo que, además, ha conllevado la puesta a punto de la inyección y la centralita electrónica. El resultado es que la moto ya rueda y se han realizado las primeras pruebas, totalmente satisfactorias.
Lo podéis comprobar en el vídeo del canal de Millyard, y os animamos a verlo por el rugido del motor V8, que es único, increíble y bestial, nada que ver con cualquier otro motor V8 del mundo de la automoción, es un motor que ruge como el de un coche de Fórmula 1. Cuando estamos escribiendo estas líneas, el video de Millyard ya acumula más de un cuarto de millón de visualizaciones en su canal de Youtube.

La Norton Nemesis V8 es un prototipo de preproducción del que solamente se llegaron a fabricar dos ejemplares que se sepa. Es una moto dotada de un tremendo motor V8 a 60º transversal de 1.496 c.c. (73 x 44,7 mm) y 235 CV a 12.000 rpm, que se calculaba que podría llevar esta superbike hasta los 320 km/h…
La historia de esta moto es realmente desconocida para el gran público, ya que nunca llegó a la producción en serie. El motor V8 a 60º -nada que ver con el Morbidelli V8- fue diseñado por el ingeniero de la F1 automovilística Al Melling, tenía refrigeración líquida, 32 válvulas e inyección electrónica MBE con inyectores tipo ducha. En el primer motor el diseño era de tres bujías por cilindro -24 en total-, pero la moto restaurada, la última versión, tiene 8 bujías.
Este motor estaba encajado en un tremendo y robusto chasis perimetral de fundición de aluminio magnesio, que pesaba un tercio de un chasis convencional.

Equipaba también un enorme y pétreo basculante de aluminio pulido, con un eje de rueda y de fijación al chasis de un diámetro mucho mayor de lo habitual.
Las llantas de aleación de tres palos también eran de este material, por lo que el peso total previsto era de tan solo 217 kg… Tiene más caballos de potencia que kilos de peso.

La horquilla es convencional y el guardabarros delantero de aluminio actúa como un gigante puente de horquilla para reforzar esta zona. De hecho, forma parte de la horquilla, ya que a él se anclan las pinzas de freno y el tremendo eje de la rueda delantera, con un diámetro que es el triple de lo habitual.

Para frenar emplea dos enormes discos perimetrales delanteros de 360 mm, con pinzas semimonobloc de cuatro pistones, una solución que más tarde se empleó en las motos Buell.
La carrocería es de formas redondeadas, suaves y biomorfas, con un enorme carenado integral dotado de dos grandes faros trapezoidales, más un conjunto de depósito-asiento monoplaza-colín de una pieza, todo fabricado en fibra de carbono.

Bajo el falso depósito se halla el airbox de aluminio y una parte del depósito de combustible, que ocupa también los bajos del asiento del piloto. El colín es de grandes dimensiones y aloja dos pequeños pilotos circulares, además de los dos silenciosos de escape.
La instrumentación está compuesta por cuatro relojes analógicos para velocímetro, tacómetro e indicadores de temperatura, y sorprende la enorme pletina superior de la horquilla, con un eje tremendamente sobredimensionado, con un diámetro el doble o el triple de lo convencional.
La Norton Nemesis vuelve a la vida, pero aún le quedan algunas semanas más de puesta a punto hasta que se pueda hacer una prueba a fondo de sus prestaciones.
Es increíble que una moto así se haya podido recuperar en todo su esplendor, una moto única en el mundo, con un motor V8 de 235 CV que sube de vueltas como el de un Fórmula 1 y con un rugido embriagador. Solo hay que pensar que cuando fue presentada, en 1998, la Yamaha R1, la superbike más potente de la época, entregaba 149 CV...



