La sorprendente petición de los científicos a la DGT para reducir los accidentes de tráfico
SEGURIDAD VIAL
Un informe de la Universitat de València avala con evidencia científica la reducción de la tasa de alcohol para bajar la siniestralidad, pero pide más controles y multas

- Redacción
Barcelona
Un informe de la Universitat de València respalda con evidencias científicas la reducción de la tasa de alcohol a 0,1 mg por litro de aire espirado para reducir la siniestralidad, si bien advierte de que no es suficiente si no se acompaña de otras medidas como incrementar los controles de alcoholemia y las sanciones.
El estudio encargado por la Dirección General de Tráfico (DGT), realizado por el Instituto de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial (Intras) de la Universitat de València, que se presentó este jueves, responde a la intención del Gobierno de reducir de 0,25 mg/l de aire espirado a 0,1 mg/l, lo que equivale a 0,2 gramos por litro en sangre (0,5 actualmente).
Para ello, el Congreso está tramitando una proposición de ley del grupo socialista, cuyo plazo de presentación de enmiendas termina el próximo 22 de abril. "Tenemos una cierta obligación ética y moral con quienes perdieron la vida en la carretera y con las familias que aún sufren las consecuencias de esos siniestros", apuntó Pere Navarro, director general de Tráfico (DGT).
El alcohol, responsable de 20 millones de muertes en el mundo
Los resultados del informe son claros: el alcohol sigue siendo uno de los factores de riesgo más graves y persistentes en la siniestralidad vial. "Los datos indican claramente que tenemos un problema gravísimo", señaló el catedrático de Seguridad Vial de la Universitat de València, Luis Montoro, uno de los responsables del estudio.
En los últimos 100 años han muerto 20 millones de personas en el mundo y 100.000 en España a causa del alcohol al volante, la mitad de ellos causados por conductores que habían bebido.
Además, el problema ha incrementado, sobre todo, en los tres últimos años, lo que, en su opinión, se puede deber a efectos colaterales de la pandemia.
Así, el 34% de los conductores que han muerto en carretera presentaban alcohol en sangre y si, a ello, se suma el consumo de drogas y psicofármacos, la cifra asciende al 54%, exponía el experto.
Una petición: más controles y sanciones al policonsumo
El informe propone como medida prioritaria la reducción de la tasa máxima de alcohol a 0,1, en consonancia con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea y el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC).
Esta tasa ya está implementada desde hace años en países como Suecia y Noruega, dos de los estados europeos que tienen los mejores datos del mundo en seguridad vial y siniestralidad.
Sin embargo, los expertos destacan que la bajada por si sola no sería suficiente si no se acompaña de un conjunto de medidas complementarias como el incremento de los controles de alcoholemia, especialmente en zonas urbanas, con una estrategia aleatoria y altamente visible, y la generalización de los controles de doble prueba (alcohol y drogas).
Abogan, además, por reformas legales para sancionar de forma más eficaz el policonsumo, potenciar las campañas de concienciación ciudadana y fortalecer la educación vial en autoescuelas y programas de reeducación para infractores reincidentes.
El informe también advierte de que la reducción de los límites legales de alcoholemia o el endurecimiento de las sanciones tienen un impacto limitado —cuando no nulo— en el comportamiento de los conductores alcohólicos o de quienes consumen alcohol de forma habitual y excesiva.
En estos casos, la disociación entre el consumo y la conducción no se produce por la vía punitiva, sino con programas específicos de reeducación vial y tratamiento sanitario que pueden resultar realmente eficaces para modificar sus conductas de riesgo.

