"Quizás no tengamos el lujo que tienen otras selecciones al poder disponer de psicólogos deportivos en sus plantillas, pero tenemos otras cosas”. Así se expresaba Simon Raiwalui, entrenador de Fidji, con una ligera sonrisa pícara, en la rueda de prensa en la Rugby House en la que anunciaba la incorporación del veterano entrenador asistente Talatala Joji Rinakama.
Los ‘Flying Fijians’, tal y como se denominan, cerraron la fase de grupos del Mundial con una derrota ajustada (23-24) el pasado domingo contra Portugal. Aún así sellaron su clasificación para los cuartos de final junto con Gales 16 años después. Han compartido el grupo C con selecciones tan fuertes como Australia, Gales o Georgia y además, la sorprendente Portugal. El primer partido que disputaron fue un jarro de agua fría: perdieron ante Gales (32-26) con un error al final que les podía haber dado la victoria. En el segundo se resarcieron venciendo a Australia (15-22) en un duelo de lo más complicado y ante Georgia, se fueron a los vestuarios con un 0-9 en contra y consiguieron darle la vuelta en la segunda mitad (17-12). Algo tuvo que ver la mano y las palabras se Rinakama.
Simon Raiwalui es el artífice de que Fidji haya alcanzado los cuartos de final
¿Entrenamiento o espiritualidad?
Quizás las victorias se deban a los entrenamientos preparatorios que realizaron en las dunas de Sigatoka, en la isla Viti Levu (la mayor de las 330 islas que tiene el país y que también alberga la capital, Suva) y que dieron la vuelta al mundo: los jugadores subían y bajaban una y otra vez las dunas, agrupados o cargando pesos. Las otras selecciones tomaron nota. O quizás, resida en la espiritualidad religiosa del grupo. De eso se encarga Joji Rinakama. Y de velar por su salud mental también.
El trabajo mental
Ante los Dragones Rojos tenían, a escasos minutos del final, la posibilidad de revertir el marcador en contra cuando se encontraban cerca de la línea de marca. Basculando el pase hacia la banda izquierda, Josua Tuisova lanzó el óvalo a Semi Radradra que tenía vía libre para anotar el agónico try: se le escapó el balón y generó el knock on que terminó el partido. Las cámaras se quedaron con el rostro de decepción del ala al saber que tuvo la gran oportunidad en sus manos. Ahí empezó el trabajo de Rinakama, no solo con Radradra, si no con el conjunto entero.
Pero el trabajo más arduo al que tuvo que enfrentarse Rinakama fue consolar y acompañar el duelo a un padre que ha perdido un hijo. Pocas horas antes de empezar el enfrentamiento ante Georgia, le comunicaban a Josua Tuisova que su hijo de siete años había fallecido tras una larga enfermedad. Sin duda, la noticia afectó a la plantilla que se fue al descanso por debajo en el marcador. Aunque a 16.000 km preparaban el funeral, Tuisova decidió quedarse y jugar arropado por el consuelo y las plegarias del reverendo y sus compañeros que comparten su dolor.
El reverendo Talatala Joji Rinakama fue entrenador asistente en el Mundial de 2007 y en el de 2011
El cometido del reverendo
Raiwalui definía el trabajo del reverendo de la siguiente forma: “Siempre se habla de la salud mental pero para nosotros, la salud mental viene estrechamente conectada con nuestra religión y nuestra gente”. Y añadía que “No podemos desligar nuestros orígenes ni nuestra conexión con nuestro pueblo del deporte que jugamos. El rugby, para nosotros, está íntimamente unido a nuestra manera de ser fidjiana. Tiene que ser parte de nuestro viaje y siempre será parte de nuestro viaje. Él se encargará del lado espiritual”.
Aunque su cometido será otro, experiencia desde los banquillos no le falta a Rinakama ya que fue el entrenador asistente en 2007 cuando Fidji derrotó a Gales (34-38) en Nantes, Francia, para llegar a los cuartos de final de la Copa del Mundo topándose con Suráfrica que se acabaría llevando el Mundial y también estuvo en el Mundial de 2011 en Nueva Zelanda pero, esta vez, solo ganaron un partido.
Plegarias habituales
Durante los meses en que Simon Raiwalui concentró a sus pupilos en aras de viajar a Francia para el Mundial, los componentes del equipo ya asistieron a varios actos religiosos en diferentes islas del país. Así mismo, realizaron estrechos contactos con la población y con jóvenes deseosos de convertirse algún día en integrantes de los ‘Flying Fijians’.
Por cierto, el nombre les viene por Josefa (o Joseva) Vuniyayawa Levula (15/6/1930-2/7/1989), conocido como “Jo”. Compaginó el rugby con el atletismo y representó al equipo nacional antes de convertirse en profesional con los Rochdale Hornets y Bradford Northern en Inglaterra entre 1961 y 1964. Lo de “The Flying Fijian” es porque fue medalla de plata en las 100 yardas y bronce en las 200 en los campeonatos australianos de 1954. En los campos ingleses también se le conocía por ‘Brown Flash’.
Esperemos que los ‘Flying Fijians’ vuelen lejos en el presente Mundial. El próximo domingo toca escenificar el Cibi ante Inglaterra.
Los jugadores de Fidji realizan el Cibi, la danza polinesia fidjiana antes de la batalla, frente a los jugadores australianos.

