Anaxágoras, filósofo: "La mente no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la mente"
FILOSOFÍA
La mentalidad contemporánea fue ampliamente influida por los pensadores clásicos
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- Oscar Belloch
Periodista - Barcelona
Es imposible entender el razonamiento de hoy en día sin la influencia de los grandes pensadores de la historia. Los filósofos clásicos como Aristóteles o Platón sentaron las bases de la escuela occidental, pero hay otros de la antigua Grecia que también son una referencia.
Uno de ellos fue Anaxágoras, uno de los primeros filósofos de la historia y que influyó en otros como Pericles. Fue un adelantado a su época al ser la primera persona que aseguró que el Sol no era un Dios, sino una masa de fuego. Empezó a separar la ciencia de los mitos y también confirmaba que los eclipses eran procesos naturales, lo que terminó costándole el exilio.

Anaxágoras introdujo la idea en la sociedad griega de que la realidad tiene una estructura racional y no sobrenatural y que todo está compuesto por pequeñas partículas mezcladas. Dentro de sus amplias enseñanzas, dejó una cita que todavía resuena en la filosofía: "La mente no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la mente".
Esta idea invertía la forma típica de ver la realidad, ya que lo lógico es creer que somos dueños de nuestro propio pensamiento, pero lo que planteaba el pensador era que la mente pertenecía al 'nous', una fuerza cósmica y una forma de inteligencia más grande que organiza el universo.

Según Anaxágoras, ese 'nous' es el que organiza la realidad, ordena el caos y hace posible el conocimiento de las personas. Así, no estaríamos pensando porque queremos o porque hacemos el esfuerzo, ya que seríamos partícipes de una inteligencia universal que piensa a través de nosotros.
La filosofía de Anaxágoras no es fácil de entender porque rompe completamente con el sentido común y, aunque fue muy avanzado para su época, apenas tenía los conocimientos que se tienen hoy en día en materia científica.
Al tratar de explicar el universo sin recurrir a los mitos clásicos, se ganó muchos enemigos y fue exiliado de Atenas. Al final de su vida, se instaló en la ciudad de Lámpsaco y ahí fue respetado, por lo que vivió sus últimos años con tranquilidad e impartiendo sus enseñanzas hasta aproximadamente los 70 años.

