Pocas cosas hay más sevillanas que una barra llena, una cerveza bien tirada y una tapa de papas aliñás. Y si además se sirven en un local con más de ochenta años de historia, la experiencia se convierte en casi patrimonio sentimental. Eso es lo que ocurre en el bar Arenal Ventura, un establecimiento que abrió sus puertas en 1944 y que este año celebra ocho décadas de vida como uno de los templos gastronómicos del barrio del Arenal.
Según 'Diario de Sevilla', el pasado 4 de diciembre se cumplieron exactamente 80 años desde que los hermanos Pérez Armígez mantienen vivo el espíritu de su abuelo, que levantó aquel pequeño negocio con una barra que todavía hoy preside el local. Raquel, Cristina, Ventura y Patricia, tercera generación al frente: “Estamos los cuatro al pie del cañón para que el parroquiano vea que estamos detrás de la barra. Ese es nuestro éxito y por eso hemos llegado a los 80 años”, explica Ventura según 'Diario de Sevilla'.
El secreto está en las papas aliñás
El bar es ya una institución, pero si hay algo que ha hecho correr ríos de tinta (y aceite de oliva) son sus papas aliñás. Juan Antonio Aguayo, académico de la Academia Sevillana de Gastronomía, lo cuenta con entusiasmo: “Tengo un compañero de trabajo que está completamente obsesionado con ellas y es que razón no le falta”. Y no es para menos, porque las preparan al momento. “No hacen un barreño grande como otros bares y la van sirviendo, o sea que las hacen por pedido, una locura”, afirma Aguayo.
Este detalle, aparentemente menor, es lo que marca la diferencia entre una tapa buena y una inolvidable. Los clientes lo saben, y por eso el Ventura se ha ganado un hueco entre los locales imprescindibles en Sevilla para los amantes de la cocina tradicional sevillana. La frescura, el aliño justo y la textura perfecta son su carta de presentación.
Un tapeo con historia y sabor
Más allá de las papas aliñás, el local guarda otras joyas gastronómicas que han ido pasando de generación en generación. Aguayo destaca “unos mejillones en escabeche del tamaño de un Nokia 3210, por lo menos, y un bocado de gloria”. También menciona con sorpresa el menudo de ternera, “un guisazo” que considera difícil de encontrar en pleno centro de Sevilla.
El académico confiesa que se dejó llevar por la curiosidad y remató su visita con una carrillada al Pedro Ximénez, aunque, según él, fue “lo que menos me convenció”. Aun así, el tapeo en el Ventura es una experiencia que engancha. Como él mismo dice citando a Curro Romero: “Qué difícil es comer despacio cuando hay ganas de comer”.
El Arenal, punto de encuentro de cofrades y taurinos
Pero el encanto del Ventura va mucho más allá de su cocina. Su barra es un escenario donde se mezclan cofrades, taurinos y vecinos de toda la vida. “Cualquiera puede venir solo y echar un buen rato con los vecinos que se dan cita aquí prácticamente a diario, y seguro que se siente como en casa”, explica Ventura en declaraciones a 'Diario de Sevilla'.
Las tardes de toros son especialmente animadas, con la calle Adriano repleta de aficionados con almohadilla en mano. El bar, que siempre ha tenido un vínculo especial con la Hermandad del Baratillo y con Jesús Despojado, se convierte en un refugio para quienes buscan una caña fría, una tapa clásica y conversación de barra.
Un clásico que se adapta sin perder su esencia
Ocho décadas después, el espíritu de aquel bar de 1944 sigue intacto. La carta, que comenzó con chacinas y conservas, ha ido evolucionando con los tiempos, incorporando nuevas tapas sin renunciar a la tradición. Bonito en escabeche, tortilla de patatas o mejillones son apuestas seguras en un local donde todo “está bueno”, como apuntan sus responsables según 'Diario de Sevilla'.
Los hermanos Pérez Armígez no solo han sabido conservar el sabor de siempre, sino también adaptarse a la era digital. Con el hashtag #YoSoyDelVentura, comparten anécdotas y entrevistas a sus clientes más fieles en su perfil de Instagram, donde incluso utilizan un botellín de Cruzcampo como micrófono improvisado. Humor, tradición y autenticidad, los ingredientes que explican por qué este bar sigue siendo uno de los grandes referentes del tapeo sevillano.


