Canillas de Aceituno, situado en la falda de la Sierra de Tejeda, es uno de los pueblos más hermosos y auténticos de la Axarquía malagueña. Con sus casas encaladas, sus callejuelas estrechas y empinadas, y su marcada herencia árabe, este municipio ofrece al visitante una experiencia que combina historia, naturaleza y tradición. La altitud del pueblo regala vistas privilegiadas del entorno, donde se mezclan montañas, barrancos y colinas sembradas de olivos.
El origen de su nombre combina raíces latinas y árabes, reflejo de su evolución histórica. Durante siglos, Canillas de Aceituno fue un importante enclave de producción sedera, lo que marcó su desarrollo urbano y económico. Pasear por su centro histórico es descubrir la huella de esa identidad: arcos mudéjares, antiguas casas nobles y rincones donde aún se respira el pasado andalusí.
Patrimonio que cuenta historias
Uno de los edificios más representativos del municipio de Canillas de Aceituno es la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San León Magno, construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita. Su estilo mudéjar y su torre octogonal dominan el paisaje urbano y actúan como referencia visual desde casi cualquier punto del pueblo. En su interior se conservan elementos ornamentales que reflejan la mezcla de estilos propios de la época.
A pocos pasos se encuentra la Casa de la Reina Mora, también conocida como Casa de los Diezmos, un testimonio arquitectónico del esplendor del pasado. Junto a ello, los antiguos aljibes y construcciones vinculadas al abastecimiento de agua recuerdan la importancia del ingenio hidráulico durante la época andalusí, que permitió la prosperidad de la zona durante siglos.
Naturaleza y aventura en sus senderos
Canillas de Aceituno es también un paraíso para los amantes del senderismo. Desde aquí parte la ruta de El Saltillo, una de las más impresionantes de la provincia. Este recorrido, que forma parte de la Gran Senda de Málaga, atraviesa barrancos y desfiladeros y cuenta con un espectacular puente colgante que conecta con el vecino pueblo de Sedella. Las vistas hacia el río Almanchares y hacia la cumbre de La Maroma, la más alta de Málaga, son sencillamente inolvidables.
Además de El Saltillo, existen numerosos caminos que permiten explorar la sierra, ya sea caminando, en bicicleta o simplemente disfrutando de un día de naturaleza. La fauna, la vegetación y el silencio de la montaña hacen que cada ruta sea una experiencia única.
La gastronomía de Canillas de Aceituno es uno de sus grandes atractivos. El plato estrella es el chivo lechal al horno de leña, considerado uno de los mejores de la provincia por su sabor suave y su cocción tradicional. A lo largo del año, el pueblo celebra festividades dedicadas a sus productos típicos, como el Día de la Morcilla, una fiesta gastronómica muy popular.
Canillas de Aceituno ha sido reconocido como Pueblo Mágico, y quienes lo visitan entienden enseguida por qué. Su combinación de paisajes imponentes, callejuelas históricas y sabores tradicionales lo convierten en un destino perfecto para quienes buscan autenticidad y belleza en la Andalucía más rural.


