Fundado hace casi medio siglo por el matrimonio Muñoz, El Parador Playa se ha consolidado como un clásico a pie de playa en Benalmádena Costa. Hoy, con la tercera generación al frente, mantiene su esencia familiar y su privilegiada ubicación junto al Hotel Playa Bonita. El restaurante se extiende en una amplia terraza desde la que se puede disfrutar del arrullo de las olas mientras se saborean platos tradicionales con acento malagueño.
Desde marzo hasta octubre, el chiringuito abre sus puertas para ofrecer una experiencia culinaria que trasciende la simple comida: “Saborear sus deliciosos platos escuchando el arrullo de las olas del mar, es una experiencia inigualable”, destacan desde El Parador.
Platos con historia y alma andaluza
Su carta está repleta de sabores del mar: coquinas, calamaritos del Estrecho, paellas, arroces y una sopa de mariscos que concentra el alma marinera de la zona. Pero si hay algo que destaca por encima de todo son los espetos de sardinas. Pequeñas, jugosas y con el punto perfecto de asado, como lo describe el crítico gastronómico José Carlos Capel en Gastroactitud, quien no ha escatimado elogios: “Espetos de sardinas, con sardinas pequeñas pero muy jugosas, cargadas de grasa y el punto de asado perfecto”.
Capel también destacó la evolución del establecimiento, que sin abandonar su carácter de chiringuito de toda la vida, ha empezado un “lento cambio”. Francisco Muñoz, actual responsable de los fogones, ha dado un giro hacia el producto de calidad y la recuperación de recetas tradicionales, algunas de ellas muy personales.
Manteles de papel y cocina con alma
Uno de los grandes atractivos del Parador Playa es esa combinación entre lo auténtico y lo innovador. Aunque en las mesas aún se mantienen los manteles de papel y el servicio puede parecer algo acelerado —una estampa clásica del verano en la Costa del Sol—, la cocina ha elevado su nivel sin perder cercanía ni autenticidad.
El homenaje a la gastronomía familiar queda reflejado en platos como la “sopa colorá con sardinas”, una especialidad local y, al mismo tiempo, una receta heredada de la abuela del chef. También sorprende con creaciones como la ostra con jugo de jamón ibérico Dehesa de los Monteros o la ortiguilla con jugo de cordero, apuestas atrevidas que demuestran el talento y la pasión por los contrastes.
Recetas de siempre con producto local
Con vistas al mar, el restaurante ofrece no solo buena cocina, sino también un ambiente acogedor, donde padre e hijo, con su trato amable y cercano, han convertido este espacio en un lugar de culto para quienes buscan autenticidad. “Sin duda, el buen hacer de padre e hijo con su trato amable y cercano, convierten este lugar en un establecimiento único en la Costa del Sol”, señalan desde el restaurante.
El reconocimiento de Capel no es casual: El Parador Playa es uno de los restaurantes de la provincia mejor valorados, y su creciente popularidad no ha hecho más que reforzar su apuesta por lo tradicional con un toque renovado. La mezcla entre lo sencillo y lo memorable lo convierte en un lugar ideal para repetir.
Una evolución sin perder la raíz
Con un pie en la tradición y otro en la evolución, este chiringuito de Benalmádena demuestra que se puede crecer sin perder la identidad. Desde los espetos hasta los platos más innovadores, El Parador Playa ha sabido captar la esencia del litoral malagueño y ofrecerla con honestidad, sabor y una pizca de nostalgia familiar.
Hoy, más que un restaurante a pie de playa, es un rincón donde la cocina se convierte en homenaje a las raíces, a la costa y a las historias compartidas entre generaciones. Un lugar para saborear el mar, sin artificios, y con el sello de quienes entienden que la calidad está, sobre todo, en el detalle.


