Rodeado por un mar de montes, olivos y pinares, Segura de la Sierra se levanta a más de 1.100 metros de altitud en el noreste de la provincia de Jaén. Situado en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, es uno de esos lugares donde la desconexión no se busca: ocurre sola.
El texto histórico sobre la villa, incluido en Pueblos más bonitos de España, describe este enclave como un territorio “de enorme riqueza natural y forestal”, donde la agricultura y la ganadería siguen marcando el ritmo de la vida. Cada rincón del municipio —compuesto por pequeños núcleos habitados dispersos entre valles y lomas— respira autenticidad.
Un viaje a través de los siglos
Segura de la Sierra
Los orígenes de Segura de la Sierra se remontan a miles de años. Las pinturas rupestres de la Cueva de la Diosa Madre y del Collado del Guijarral dan fe de la presencia humana desde el IV milenio a. C. Años más tarde, íberos, fenicios y romanos ocuparon estas tierras, aunque fue la etapa islámica la que dejó una huella indeleble: el propio nombre del pueblo, Saqura, procede de aquel periodo.
Su castillo, erigido en lo alto del cerro, domina el valle y simboliza este legado. De origen islámico y reformado por la Orden de Santiago, fue residencia del Gran Maestre en el siglo XV. Según el texto histórico, “es territorio de frontera: geográfica, cultural y simbólica”, un espacio donde confluyeron el mundo musulmán y el cristiano. Desde su restauración en los años sesenta, el castillo funciona como espacio museístico y mirador privilegiado sobre el parque natural.
Arte, fe y piedra: el patrimonio monumental
Segura de la Sierra
La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Collado, levantada en el siglo XVI sobre un antiguo templo románico, resume siglos de historia y fe. Su interior, de una sola nave y capillas laterales, guarda tallas policromadas de gran valor artístico, entre ellas un Cristo Yacente atribuido a Gregorio Hernández y una Virgen de la Peña del siglo XIV, tallada en alabastro.
Frente al templo se alza la Fuente Imperial de Carlos V, construida en 1517 y considerada un ejemplo de transición entre el Gótico y el Renacimiento. Su escudo imperial, tallado sobre un águila bicéfala, recuerda el esplendor de una villa que fue punto clave de paso y poder durante siglos.
Jorge Manrique y los ecos literarios de la villa
Entre los nombres ligados a Segura de la Sierra destaca Jorge Manrique, poeta y autor de las célebres 'Coplas a la muerte de su padre'. Según el texto histórico, existen indicios sólidos de que el escritor nació aquí, donde su familia —los Manrique y los Figueroa— mantenía su residencia vinculada a la Orden de Santiago.
La llamada Casa de Jorge Manrique, del siglo XVI, conserva en su fachada el escudo de los Figueroa y una cruz santiaguista. Aunque muy restaurada, sigue siendo símbolo del linaje y la memoria literaria de la villa, un lugar donde la poesía y la piedra parecen hablar el mismo idioma.


