El Patrimonio de la Humanidad escondido en Alicante que ya sorprendió al viajero histórico Hieronymus Münzer y por el que el rey Jaume I quiso contradecir una costumbre cristiana

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Más de 200.000 ejemplares forman este oasis urbano declarado Patrimonio de la Humanidad, un legado árabe que sigue latiendo en el corazón de Alicante

Deja de lado el crowdsurfing este otoño: escápate a este destino semidesconocido de Asturias que ocupa un lugar único en la lista de pueblos con bienes de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Palmeral de Elche
Palmeral de ElcheVisit Elche
  • Martina Sábato

    Redactor

Quien llega a Elche lo hace a un lugar donde la historia se respira entre hojas verdes y troncos centenarios. El Palmeral de Elche, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, es mucho más que un conjunto de huertos: es la esencia viva de la ciudad, un paisaje cultural que ha sobrevivido más de un milenio.

Según la UNESCO, “el paisaje formado por los huertos de palmeras de Elche, con sus complejos sistemas de riego, fue estructurado en el siglo VIII d.C., cuando una gran parte de la Península Ibérica estaba bajo la dominación musulmana”. Sin embargo, añade el organismo internacional, “hay buenos motivos para pensar que su origen sea más antiguo y se remonte a la época del asentamiento de los fenicios y los romanos”.

Un legado que Jaume I decidió preservar

Palmeral de Elche
Palmeral de ElcheVisit Elche

El Palmeral siempre ha ejercido una poderosa fascinación sobre quienes lo contemplan. De hecho, su historia está marcada por un gesto insólito del rey Jaume I, quien al conquistar Elche en 1265 quedó tan impresionado por su belleza que “ordenó que este no fuera arrasado, como era costumbre entre los cristianos reconquistadores con los palmerales árabes, por considerarlos símbolos de los infieles", según 'Visit Elche'.

Este hecho rompió con la tradición de destruir las plantaciones islámicas tras la reconquista, asegurando la supervivencia de un ecosistema agrícola que hoy se considera único en Europa. Aquel acto de respeto cambió para siempre el paisaje de Elche, permitiendo que miles de palmeras continuaran creciendo en torno a los huertos, acequias y caminos que forman parte de la identidad ilicitana.

Münzer y Andersen, dos viajeros maravillados

Palmeral de Elche
Palmeral de ElcheVisit Elche

El asombro que provocan las palmeras ilicitanas no es nuevo. Ya en 1494, el viajero alemán Hieronymus Münzer dejó constancia de su admiración afirmando: “en ningún otro lugar he visto tantas palmeras como aquí”, como recoge 'Visit Valencia'. Siglos más tarde, Hans Christian Andersen, en su Viaje por España (1862), escribió fascinado: “nos acercábamos a Elche, ya se distinguía su valle rebosante de frutos y su inmenso palmeral, el mayor y más hermoso de Europa, el más paradisíaco de toda España”.

La imagen que ambos describieron sigue siendo reconocible. El Palmeral conserva su estructura de huertos cuadriculados, delimitados por hileras de palmeras que crean un efecto visual semejante a un bosque ordenado. En su interior, los bancales de cultivo mantienen viva la tradición agrícola heredada de la época andalusí.

Del cultivo al símbolo cultural

Palmeral de Elche
Palmeral de ElcheVisita Elche

Durante siglos, el Palmeral tuvo un marcado carácter agrícola. Elche obtenía importantes ingresos del comercio de dátiles y de la producción de palma blanca, especialmente para la festividad del Domingo de Ramos, una costumbre que aún se mantiene. La UNESCO valoró la pervivencia del sistema de regadío de origen árabe, “un ejemplo único de las técnicas agrícolas andalusíes en el continente europeo”, y la adaptación de sus usos al paso del tiempo.

Con más de 200.000 palmeras y miles de ejemplares más en viveros municipales, el Palmeral de Elche es hoy el mayor de Europa. Aunque de lejos parezca un bosque, en realidad se trata de una plantación planificada con fines agrícolas. Cada huerto, flanqueado por filas de datileras, forma parte de un entramado que ha sabido integrar el pasado rural con la vida urbana moderna.

El alma verde de Elche

El Palmeral no solo es un paisaje natural: es la columna vertebral de la identidad ilicitana. Como señala el portal 'Visit Elche', “no se entiende la ciudad, ni se entenderían a sí mismos sus ciudadanos, sin un palmeral histórico que configura un paisaje urbano único desde hace más de mil años”.

De los árabes que trazaron las acequias, a los reyes que lo protegieron y los viajeros que lo admiraron, todos hallaron en este oasis mediterráneo una fuente de asombro y de vida. Hoy, caminar bajo sus palmas sigue siendo una forma de conectar con la historia, la cultura y la belleza de un Patrimonio de la Humanidad que late silenciosamente en el corazón de Alicante.

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