Ari y Paula cierran la herida con Madrid

PÁDEL / WPT MADRID MASTER

La pareja uno derrotó a Gemma Triay y Marta Ortega por 6-3 y 7-6 y logra el triunfo tras la dolorosa derrota en el Madrid Arena en julio

Undécimo título WPT de la temporada y duodécimo del año

Ari y Paula celebran la victoria en el Madrid Master.

Ari y Paula celebran la victoria.

WPT

Una cuenta pendiente, una herida abierta, Madrid les debía algo más que una victoria a las números uno. Ari Sánchez y Paula Josemaría salían hace apenas dos meses derrotadas, deportiva y anímicamente, y este domingo lo hacen sonrientes, triunfantes y un paso más cerca de una temporada para la historia.

Porque en otro escenario, el Madrid Arena, y en otra competición, Premier Padel, la última vez que las uno pisaron Madrid se fueron con dudas. Viejos fantasmas del pasado reaparecieron tras caer en una final que tenía abrochada en varias ocasiones. Pero si por algo que se caracterizan las españoles es, por encima de todo, por aprender de los errores

Con la lección tomada y el dolor intacto Ari y Paula se plantaban en la última final de World Padel Tour en la capital con un balance de dieciseis victorias consectuivas. Un handicap positivo que, a priori, les daba algo de ventaja ante unas Gemma Triay y Marta Ortega que habían vuelto a recuperar sensaciones.

Quizá por ello el partido, de principio a fin, se movió en ese terreno de igualdad que se presuponía con dos equipos tocándose, marcando cuando podían, pero sin ser capaces de hacer sangre cuando veían la herida abierta.

De un lado, el caladero de puntos estaba en el rincón de Ortega; del otro, el centro penalizaba y mucho la consistencia de una pareja acostumbrada a conceder poco. Y ahí se manejaría el partido, en el acierto por resistir y dirigir el caudal de juego.

Lo lograrían primero Sánhez y Josemaría, más certeras en sus convicciones y donde la zurda crece porque, por encima del resto, es una jugadora diferente, especial. Cuando cree, cuando no reniega de su naturaleza, es indescifrable y difícil de referenciar. Y eso hacía mucho daño a Ortega.

Los puntos de oro, repartidos por igual, determinarían una pequeña ventaja que subiría al marcador el primer set para las uno y obligaba a remar a la pareja dos que, aún por debajo, tenía muchas posibilidades.

Tantas que se lanzarían a por la igualada a tumba abierta. Golpeando de cara nada más arrancar el segundo parcial, Triay y Ortega dominarían el segundo set ante la relajación innata de sus rivales tras haber conseguido un micro objetivo en ese coqueteo constante de Paula y Ari por ver la vida pasar. 

Una distancia que, cuando pareía premiaría a las aspirantes, acabaría siendo neutralizada hasta, sin saber cómo, verse por debajo en el marcador y con pelota de partido en contra. Pero, ahí, crecería la otra jugadora diferencial. Triay subiría un punto su intencionalidad en los tiros y forzaría a unas uno que revivirían los fantasmas del pasado.

Estos llegarían, otra vez, en forma de muerte súbita. Tras haber dejado escapar la pelota de partido y haber dispuesto hasta tres de igualada sendas parejas, solo el tie-brak determinaría qué final tendría la última final.

Y, ahí, volvería a emerger Josemaría que había logrado mantenerse en partido gracias a una Sánchez que se siente más cómoda en la sombra que bajo el foco. La chiquita del cuarto punto del tie-break sería definitoria para acortar una distancia inicial de sus rivales y estructurar el asalto al título. 

Por 6-3 y 7-6 la pareja uno lograba cerrar la final del Madrid Master para sumar su undécimo título del año en WPT y el duodécimo de la temporada. Un triunfo que vale un campeonato, que acerca un poquito más a Ari y Paula al récord de entorchados, pero que por encima de todo sana un dolor invisible, pero pesado.

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