No hay mejor realidad que confirmarse a uno mismo que las decisiones tomadas son las correctas. Y eso justo es lo que han conseguido Momo González y Mike Yanguas proclamándose campeones del Reus Open 500 de World Pádel Tour.
Una victoria trabajada y merecida. Suya era la primera plaza del ranking y suya ha sido en cada ronda la obligación de demostrar que son la primera alternativa de los mortales.
Lo harían en un partido que, como siempre, es complicado. Jugar contra Pincho Fernàndez y José Antonio García Diestro es como visitar al dentista, necesario, pero nunca demasiado agradable.
Momo y Yanguas, aún en fase de adaptación, iban a dar muestras de dominio desde el primer compás pues, en la igualada, es donde mejor se encuentran Diestro y Cano.
Un primer set que marcaría la dominancia de una pareja fresca y que, a falta de definir los roles, tiene argumentos ofensivos contrastados.
Todo cambiaria en el segundo parcial. Y cuando menos parecía. Los uno de Reus se disparaban en busca de la victoria mediado el parcial y, cuando casi la acariciaban, llegaría la reacción.
Porque Diestro y Pincho están acostumbrados a luchar contra todo. Y contra todos. La suya, profesión de poco brillo y menos reconocimiento, merece el elogio de un deporte que, gracias a perfiles así, goza de la salud que goza.
No se rindieron, soñaron con presentar batalla en el tercer set y tan solo la muerte súbita evitaría que lo lograran.
Porque era el día de Mike y Momo. De González y Yanguas. Con un tie-break sólido sellaban el 6-3 y 7-6 para confirmar las buena sensaciones de su primera semana como pareja. Tendrán mayores empresas por delante, cierto, pero cuentan con un arranque que muchos soñarían.


