La hecatombe y el innombrable

PANTALLA PLANAS

La hecatombe y el innombrable

Periodista

Después del Albacetazo los espacios deportivos se pusieron en evidencia. Ni durante las dos primeras horas de ‘El Chiringuito’ ni en ninguno de los informativos del día siguiente se mencionó a Florentino. En un club presidencialista como el Real Madrid, fue como si Florentino no existiera. Ni se pronunció su nombre ni vimos una sola imagen suya. Nada. El innombrable. En ‘El Chiringuito’ se invocó antes al Mago Pop que a Florentino. Hasta este punto llegó el delirio reflexivo. Después de un teatral silencio de bienvenida por parte de Pedrerol, con los ojos llorosos, lamentó: “Esto es lo que hay. Un vestuario roto. Y aquí no hay milagros, amigo…”. Se apela antes al milagro y a la magia que al presidente. El programa se preguntaba dónde iba el Real Madrid, se buscaban a los culpables, aseguraban no ver una solución, se afirmó que se había manchado la camiseta de vergüenza, que la situación era intolerable, que habría una gran pitada en el Bernabéu, que el equipo iba a la deriva, que faltaba jerarquía, que tenían un mal equipo… Y a pesar de todas estas razones contundentes y alarmantes, nadie osó pronunciar el nombre de Florentino. Muy sintomático. Pero es que al día siguiente pasó lo mismo. El pacto tácito con el innombrable. El jueves al mediodía, en ‘Jugones’, Pedrerol no hizo ninguna referencia a Florentino. En ‘El Desmarque de Cuatro’, donde apuntaban que el madridismo buscaba culpables, Manu Carreño tampoco pronunció el nombre del presidente blanco. En los ‘Deportes de La1', después del Telediario, tampoco se hizo referencia a Florentino Pérez.

Ante una crisis tan profunda, ante una situación de tal incerteza futbolística, con tanto consenso alrededor de la gravedad de la situación, y en plena desesperación por buscar culpables y dar con alguna solución, nadie pensó en la gestión del club y su máximo artífice.

El innombrable no fue interpelado, pero notamos sus tentáculos. El jueves al mediodía, en ‘Jugones’, exhibieron unas imágenes propiedad del Real Madrid donde se veía a sus jugadores darlo todo en el gimnasio. Hasta se escuchaban los jadeos de los futbolistas ejercitándose con una intensidad desaforada en las máquinas de musculación. Le ponían música épica de fondo y mostraban a Pintus como heroico supervisor. Esto es lo que hay. Donde no llegan los milagros, llega el paripé.

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