La mecha está encendida

PANTALLA PLANAS

La mecha está encendida

Periodista

El caso Negreira centraba la atención de los espacios deportivos. “La mayor vergüenza en la historia de nuestro fútbol”, destacaba Manu Carreño nada más empezar. Aseguraba que se había encendido la mecha como metáfora de un contexto de tensión y desarrollo explosivo. Después de mostrar la escalada de declaraciones entre representantes del Real Madrid y el Barça, el presentador mostraba en la pantalla los rostros enfrentados de Laporta y Florentino. “SE DECLARAN LA GUERRA”, anunciaba un rótulo enorme. Recuperaba las imágenes de lo que el presentador consideraba el detonante del conflicto: la cumbre en Roma donde Laporta “coqueteó” con Ceferin y Al-Khelaifi, remarcando que el presidente del Barça le acabó dando un abrazo al segundo para salirse de la Superliga.

A continuación, abordaron el juicio por el caso Negreira con una de las respuestas que Laporta dio a la jueza de instrucción. Aseguró no conocer a Negreira, pero el programa tenía preparadísimas las imágenes que lo desmentían. Encontraron una escena del 2009 donde se ve a Laporta saludando a Negreira. Pero lo más sintomático era la música de terror que el programa añadió para darle un carácter absolutamente siniestro a ese encuentro. Después, siguieron con la misma música inquietante para amenizar la secuencia de Laporta declarando ante la jueza. Un montaje rápido con las preguntas clave y las intervenciones más destacadas del presidente del Barça. Lógicamente, con esta ambientación sonora siniestra se conseguía transmitir a la audiencia un clima de criminalidad, descrédito y maldad. En ‘Jugones’ el recurso era parecido. Las declaraciones contradictorias entre Laporta y los técnicos del Barça sobre el conocimiento de los famosos informes se mostraban con música de tensión y suspense. Un trasfondo sonoro grave, casi imperceptible pero que añadía un componente de sospecha e incredulidad. Ante la clara negativa de Luis Enrique sobre el uso de los informes se añadió un golpe de efecto contundente.

Sin duda, todo indica que se ha encendido la mecha de una guerra entre el Barça y el Madrid con el caso Negreira como campo de batalla. Estaremos pendientes de las crónicas del conflicto, pero todo apunta que el relato no será neutral ni inocente.

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