Las fotos de Leo Messi en el Camp Nou han acumulado ya más de 24 millones de likes en su Instagram. El lunes, los informativos se hacían eco de las imágenes. En los ‘Deportes’ de La1 las mostraron brevemente añadiendo una música que apelaba a la nostalgia. En ‘El Desmarque’ de Cuatro, Manu Carreño abría el programa insistiendo en que Messi entró “sin que nadie del club lo supiera”. Y sentenciaba: “Leo tiene las llaves del Camp Nou y quién sabe si también tiene las del club. El año que viene hay elecciones…”. Se preguntaba por el misterio de quién le había abierto la puerta y, con sarcasmo, bromeaba sobre las evidentes buenas relaciones entre Laporta y Messi. En ‘Jugones’, Pedrerol también empezaba el programa con la noticia: “¡Messi se cuela en el Camp Nou sin que se entere Laporta!”. Explicaron que fueron los operarios los que le permitieron el paso. Por la noche, en ‘El Chiringuito’ se preguntaban: “¿Le ganó la partida Messi a Laporta?”.
El colmo es el vídeo de Tik Tok de la pareja en un momento romántico, que capta por azar al jugador caminando por detrás. La prueba del delito. Lo inesperado, lo privado y lo simbólico coinciden en un instante y la inercia mediática lo convierte en viral.
Sin ninguna duda, la manera en la que Leo Messi se coló en el Camp Nou está cargada de interpretación y de una gran poética. No es que el argentino vuelva al estadio. Es que lo hace sin permiso ni previo aviso. “Dios” vuelve al templo. Y la eficacia con la que lo consigue reactiva su soberanía y su capacidad de seguir haciendo magia. Se recupera la figura del mito al margen del poder de la entidad. La jugada tiene un valor simbólico: más allá de su audacia, significa el regreso a casa y un acto de reivindicación personal por no haber podido marcharse como a él le hubiera gustado. Otros lo entienden desde una perspectiva táctica. Una confrontación de poderes: el de Leo Messi contra el de Laporta. Hasta ahora, el club custodiaba el relato del nuevo Camp Nou. Pero Messi interfiere en el camino apelando a la añoranza de una época y al futuro. Vuelve el héroe y el gran escenario adquiere un nuevo significado, una nueva ilusión. El jugador se adueña otra vez del espacio desde la emoción y la épica.
Las fotos de Leo Messi en el Camp Nou son un gesto emocional pero, sin duda, también son un acto político.