Josep Pedrerol se tomó esta semana ‘El cafelito’ con Germán Burgos. La entrevista completa la encontrarán en Youtube. Durante la conversación, el presentador le recordó el episodio sobre su desafortunado comentario sobre Lamine Yamal. Recordarán que, en la previa de un partido, al ver su talento con el balón, apuntó, que si no le iba bien en el fútbol podía ganarse la vida en un semáforo. Esa jornada, el Barça no atendió al micrófono de Movistar+ después del partido para evidenciar su malestar. Al día siguiente, la plataforma prescindió de los servicios del comentarista al constatar el escándalo que se propagó en las redes sociales.
Germán Burgos insistió en que su comentario, “el chiste”, pretendía ser un elogio, subrayando que, muy a menudo, el talento se encuentra en la calle.
“¡Lo bueno de todo esto es que a mí me llaman Mono! ¡No encaja por ningún lado!” señaló el exportero con desconcierto. Burgos quiso explicar la segunda parte de este episodio: “Me encuentro con Laporta en un Rayo-Barcelona y le digo: ‘Hola. Soy Germán Burgos’. Y me dice ‘¡Mono! ¡Qué tal!”. Y yo le dije: ‘No, presidente. No me llame Mono’. ¿Te das cuenta?”. Burgos aclaró que ambos quitaron hierro al asunto, reconociéndose ambos como “hombres de fútbol”. El invitado de Pedrerol explicó que Laporta le admitió que se fue todo de madre “y muy cariñoso me invitó al entrenamiento, a ver a Flick. Le dije que me encantaría. Y mirá vos como son las cosas que termino invitado por el presidente a ver ese entrenador que es buenísimo”. Pero Pedrerol le recordó que, a pesar de todo, Movistar+ dejó de contar con él. Burgos aclaró entonces que fue él el que decidió marcharse, al ver que Lamine Yamal no atendía al micrófono y que la plataforma paga mucho dinero para tener las declaraciones de los jugadores al final del partido. Reveló que quiso hacerlo para no crear problemas ni malestar: “Querían sacar a todos y no era nada”. Para cerrar la historia, Burgos aseguró que recibió el perdón del aludido: “Tengo el beneplácito de la familia. Me lo dijo Laporta: que no pasó nada”.
Después de la tremenda repercusión de ese lamentable episodio, está bien conocer la segunda parte y descubrir que, a veces, la temperatura mediática es mucho más elevada que la de puertas adentro.