Una buena noticia. Parece que el jefe ucraniano Zelesnki va a tener una reunión con Putin y uno que es optimista por naturaleza supone que de ahí saldrán informaciones buenas para todos. En una hora casi intempestiva de tarde, el Barça le dio dos bofetones futbolísticos al Real Madrid y dejó a los blancos sin posibilidad de conseguir títulos. El Olímpic estaba engalanado, tanto a nivel de detalles azulgrana de ayuda psicológica como de personajes de nombre futbolístico importante. Encabezado por mi Romario, aquel que no le costó un euro al Barça, y que pensaba repetir ante todo el mundo la jugada inolvidable que dejó clavado a Alkorta.
La realidad dice que los blancos están en una situación delicada. A nivel europeo han quedado fuera en un plis-plas y a nivel nacional, a pesar de la aportación importante de este delantero que pudo ser nuestro pero que al final se fue a Madrid, Mbappé, no le sirvió para inquietar a un equipo joven, compacto y que sabe cuáles son sus objetivos sobre el terreno de juego.
Esta temporada es la confirmación de Flick como un entrenador sensato, tranquilo, que domina el vestuario, tanto con los jóvenes como con los más veteranos. Así se han conseguido resultados muy positivos. Lo de Milán con el Inter fue una anécdota que quedará en el recuerdo de todos los culés por su bravura y calidad y lo que se haya conseguido este año, a parte de consolidar a un grupo de jóvenes muy importante, será la base muy fuerte a partir de la próxima temporada. Al otro lado, el Real Madrid está en descomposición futbolística, tiene jugadores que no alinea desde hace tiempo siendo de alto nivel y Xabi Alonso tendrá mucho trabajo para recomponer este desaguisado. ¡Felicidades culés!, incluso al que le haya costado cinco mil euros la entrada