Hay que quemar el pantalón blanco

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Hay que quemar el pantalón blanco

xavierbosch.cat

El Barça jugará la semifinal de la Champions ante el Inter o el Bayern. La renta de la ida fue suficiente y el equipo de Hansi Flick se ha metido entre los cuatro mejores de Europa, a pesar del 3-1 de anoche en Dortmund. Objetivo conseguido. Eso sí, por segundo partido consecutivo, un irreconocible Barça sale sin cicatrices, ni en la Liga ni en la Champions, gracias a dos afortunados goles en propia puerta del equipo rival. Tras tanto elogio al Barça más goleador jamás visto, de pronto, sequía absoluta de los delanteros. En Leganés el rebote del autogol de la suerte fue obra de Jorge Sáenz. Ayer, Ramy Bensabaini se metió el gol en propia puerta cuando el Borussia estaba a dos tantos de forzar la prórroga. Iban tan mal las cosas para el Barça que, hasta que se vio 2-0 por debajo en el marcador, los de Flick no habían rematado todavía a portería, ni bien ni mal. Entonces sí empezó a generar algo de fútbol. Y, por fin, mostró algo de mordiente y ambición tras 50 minutos de zozobra. Peor que eso. Hasta entonces era un Barça sobrado, confiado, desconcentrado, relajado, despistado y que encadenaba errores por especular con el marcador. El equipo jugaba con el freno de mano puesto, esperando que pasasen los minutos porque el 4-0 de la ida tenía que ser suficiente, y lo fue, sufriendo demasiado. Porque anoche quedó demostrado que sin Pedri no hay paraíso, que Iñigo Martínez es imprescindible y que la baja de Balde por lesión será un lastre importante para el equipo.

A las decisiones de Flick de reservar al canario y de proteger a Iñigo Martínez para que no viera la amarilla que le hubiera impedido jugar la ida de las semifinales, se suma la decisión del Barça de jugar con el maldito pantalón blanco. Ya arruinó el partido del 125 aniversario ante Las Palmas en Montjuïc. El equipo femenino, que no pierde nunca, vistió con la camiseta azulgrana y el mismo pantalón blanco en campo del Manchester City y perdió el único encuentro europeo de la temporada. Y en Dortmund, como no hay dos sin tres, un revolcón inesperado. Basta ya de esta broma. Que no se lo pongan más. Tres derrotas en tres encuentros. No es cuestión de superstición. Es mucho más. Es cosa de vida o muerte. Que quemen el pantalón blanco.

Dicho esto, un día u otro tenía que llegar la primera derrota del Barça en 2025. Más pronto que tarde tenía que llegar, también, que Szczesny perdiera un partido con la camiseta del Barça. Las dos cosas pasaron anoche, no tuvo coste alguno, y ahora se puede volver a poner el contador a cero. Quizá por ello lucieron el pantaloncito blanco de marras. Todo pensado. Este Barça no improvisa.

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