1.El principio dibujó el final
El once de Kovac sufrió un gran impacto inicial frente al equipo de Flick pero, resistió sin encajar gol y salvó el disgusto de comenzar perdiendo.
El Barça con ritmo presentó una excelente puesta en escena a falta de remates certeros. La verticalidad blaugrana eran puñales en las inmediaciones de Anton, Emre Can, Ryerson y Bensebaini. Los laterales no podían con Lamine y Raphinha y por dentro, Fermín y Lewandowski eran la doble amenaza. Kobel sacó guantes y evitó el inicio perfecto del F.C.Barcelona.
El Borussia ganó metros, consiguió llevarle la pelota a Guirassy pero el delantero guineano, ayer, no estuvo fino. No recuperaron el control absoluto De Jong y Pedri pero en una acción de estrategia, córner, Cubarsí conectó con la pelota y Kobel claudicó. El gol lo acabó anotando Raphinha pero fue una imprudencia: el balón iba a cruzar la línea de gol y se arriesgó a caer en fuera de juego. Mucha ansiedad acumulaba y marcando la eliminó.
2. Dos avisos para rectificar
El primer tiempo sirvió para comprobar que si el Barça aflojaba, el conjunto alemán podía presentarse ante Szczesny. Y esa lección fue la que abrió los ojos al Barça para firmar un segundo tiempo mucho más constante que el primero.
Falló Guirassy las dos que tuvo y el conjunto de Flick reinició el partido con más velocidad tanto en el pase, transiciones, como en la conquista de espacios.
Nico Kovac arriesgó metiendo a Beier, otro delantero, y ahí ‘vació’ su medio campo. Castigo inminente del Barça saliendo a campo visitante como flechas. El alimento azulgrana eran los grandes espacios, la virtud, proceder bien técnicamente y conectar entre sí. Lamine, Raphinha y Fermín volaron y Lewandowski puso la pegada.
En el 48 el 2-0 y en el 66 el 3-0. Se empecinó el Borussia, ya con Brandt tocando más pelota, se desató el equipo de Hansi Flick. A medida que fue subiendo la cuenta goleadora, más quería su gol el Dortmund. Suicidio deportivo.
3. De Jong pone la música y Lamine cierra el resultado
El encuentro de Frenkie De Jong fue sublime. Al lado de Pedri, organizaron el juego, marcaron el ritmo de la pelota (excepto en las transiciones donde los delanteros no esperaron a nadie) y recuperaron muchas pelotas ante un Dortmund con Nmecha y Chukwuemeka, desbordados. Los tuvo que cambiar Nico Kovac.
En este segundo acto cada arrancada del Barça era un preludio de festejo en Montjuïc. A cada error o robo azulgrana, pánico defensivo visitante con Kobel muy desprotegido. El último castigo lo firmó Lamine gracias a un gran pase de Raphinha en el minuto 77. El 4-0 sonaba a finiquito de eliminatoria y con todo y con casi todos el Borussia puso rumbo a Szczesny. Sólo una vez encajó el meta blaugrana pero fue anulado por fuera de juego.
Los cambios se fueron sumando a la fiesta de la goleada pero una advertencia: especular en el Iduna Park sería meterse en problemas.
Hay que jugar a ganar allí también.