Un entrenador para cada equipo
OPINIÓN
Dentro de todas las batallas mundiales, las pequeñas luchas que hay sobre un campo de fútbol no tienen importancia. El sábado, Ancelotti, uno de los grandes del fútbol como jugador y como técnico, tenía una cara de pena cuando el Valencia hizo el segundo gol ya sin tiempo para rectificar. Siempre el primer responsable es el entrenador.
Hay una lista muy larga de gente que ha sobresalido en este trabajo y que ha marcado un camino en este mundo de la pelota. Nosotros, al menos yo, me acuerdo de Daucik cuando en los años 50 vino con el grupo de los húngaros y el Barça tuvo una época brillante que culminó con las cinco copas. En el Camp Nou hemos contado con otros entrenadores de prestigio. Ahora me acuerdo de Menotti y sus entrenamientos por las tardes con la explicación de que si el partido se juega por la tarde ésta es la hora que hay que entrenar. Núñez nunca acabó de entenderlo.
En nuestra casa hemos tenido técnicos brillantes como Cruyff, que ganó cuatro ligas seguidas o como Guardiola, que le dio un cambio total al equipo y pasó de perdedor a ganador nato. El Real Madrid, en su época, tuvo a Muñoz, que con Di Stéfano se llevaron cinco copas de Europa. No podemos olvidar a Ferguson, que hizo de una entidad pequeña, el Manchester United, la más admirada del mundo futbolístico o Sacchi, que viniendo de un club pequeño cogió las riendas del Milan y lo puso al primer nivel mundial. Y no puedo olvidarme de Zagalo y Tele Santana, que campeonaron con los brasileños marcando una época. Y ahora mismo hay excelentes entrenadores como Luis Enrique, que lucha contra sus propios demonios, y consigue hacer ganar al PSG.
Y quizás te preguntes: Y Mourinho ¿qué?. Es un caso especial, le conocí como un intérprete de Robson y se ha mantenido durante 30 años en el primer nivel mundial. Te gustará o no pero no se consigue de cualquier manera. Y ahora el Barça tiene a Flick, que ha caído muy bien en la masa social, que da una imagen de un tipo serio pero jovial y, sobre todo, que entiende esto del fútbol. Es muy bueno para nuestro club tener un técnico que tenga muy claro dónde está varado, que sepa que tiene alrededor gente que querría estar en su sitio aunque le rían las gracias y, sobre todo, que no se asuste de plantear los partidos al ataque como hace normalmente. Bienvenido míster Flick
