No puede ser que Arnau Tenas sea el suplente del PSG. Fue el mayor protagonista del orazo que la selección conquistó en el mismísimo Parque de los Príncipes, repleto, ante Francia en la final de los Juegos Olímpicos de París. Mon Dieu Arnau! La que ha montado. El meta que falló en el primer gol francés acabó dando la asistencia que cerró el oro más meritorio de estos Juegos.
La selección realizó un partidazo ante la Francia de Henry, que demostró un potencial impresionante a pesar de no haber jugado muchos partidos juntos. Fermín se consolidó como el mejor. Anotó dos goles más para llevarse el título de máximo goleador y fue la clave de la reacción española. Luego, en la prórroga, el gran Camello elevó dos veces la pelota con un par de toques de calidad para consumar un oro de grandeza. Entre una jugada y otra, Arnau no paró de volar y de hacer paradas impensables, manteniendo al equipo en la lucha, con Cubarsí y un extraordinario Eric Garcia en defensa y un notable Sergio Gómez, el capitán. Sonó a error cambiar a Fermín cuando faltaban 20 minutos y con 1-3 en el marcador. Empató Francia, pero Santi Denia supo decirles a sus jugadores que no se cerraran y acabaron el partido con el suficiente potencial ofensivo para silenciar el Parque de los Príncipes, porque en el campo estaban los reyes más jóvenes.
El piragüismo y el fútbol femenino no estuvieron a la altura, pero sí Jordan Díaz, que se colgó otro oro en triple salto con la autoridad de un superdotado. A Díaz no le pudo la presión y en su estreno en unos Juegos Olímpicos decidió el triunfo en su primer intento. Un vuelo de 17,86 metros que su gran rival, el portugués Pedro Pichardo, no pudo superar. A sus 23 años, el atleta del Barça encumbró al atletismo español en París con su cuarta medalla tras el trío de podios de los marchadores María Pérez y Álvaro Martín.