Más de nueve millones de personas vieron de media en TVE el partido España-Georgia de los octavos de final de la Eurocopa. El espacio fue líder absoluto en todas las comunidades autónomas y en todos los targets de edad. De hecho, tuvo un 70% de audiencia entre los espectadores menores de 44 años y casi diez millones y medio de personas estaban enganchadas a la televisión a las 22:44 cuando la selección ganaba 4-1 y tenía virtualmente cerrado su pase a los cuartos de final donde el rival será Alemania.
Son sólo datos, pero es una buena muestra de lo que ha conseguido el equipo de De la Fuente, que tiene una mayoritaria audiencia enganchada al desparpajo de dos chavales que suman 37 años, Nico Williams y Lamine Yamal. Su destreza y valentía, su fútbol sin complejos. Jugarse la botella de agua al piedra, papel o tijera. Su rítmica coreografía después del gol de Nico ante Georgia. Tanto da. España se ha contagiado de la arrolladora fuerza de la juventud y la magia que desprende este grupo en general donde Carvajal comparte banda con Lamine, al que dobla en edad, pero iguala en entusiasmo.
Lamine y Nico contagian solidaridad, generosidad, humildad, amor, alegría e inteligencia. Tienen todo por hacer y nos están redescubriendo la maravillosa magia que tiene ponerse el mundo por montera. Son jóvenes y muy buenos. Forman parte de un puñado de futbolistas que ante Georgia navegaron en la adversidad primero y se impusieron claramente después. El viernes les esperan los anfitriones. Pase lo que pase sabemos que estos chicos no se van a arrugar. Admiremos su enseñanza.