
La escala de valores de Mbappé
PANTALLA PLANAS
No es frecuente que a un jugador le pregunten, en pleno arranque de una gran competición como la Eurocopa, por un tema vinculado a la política del país. Si ocurre, es sintomático de un momento crucial. Es el caso que atraviesa Francia, después de que el presidente Macron convocara elecciones legislativas anticipadas ante el auge del partido ultraderechista Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, Kylian Mbappé atendió con naturalidad la pregunta, casi parecía que le apetecía mucho contestarla. Antes de hacerlo, reordenó las prioridades: “La Eurocopa ocupa un lugar importante en nuestras carreras, pero creo que ante todo somos ciudadanos y no debemos estar desconectados del mundo que nos rodea, y menos cuando se trata de nuestro país”. Mbappé fue contundente: “Hago un llamamiento a todos los jóvenes para que vayan a votar y tomen conciencia de la importancia de la situación”. El jugador apeló a los valores de la diversidad, la tolerancia y el respeto como base del espíritu democrático fundacional de Francia. Otros jugadores de la selección francesa, entre ellos Ousmane Dembélé, también se han pronunciado en este sentido. De Mbappé llamaba la atención la serenidad con la que expresó su mensaje. Se extendió en la respuesta, demostrando que no estaba incómodo ni se sentía obligado a hablar.
Como contraste, en España comprobamos, en rueda de prensa, la reacción de Unai Simón al ser preguntado por el mensaje de Mbappé. Estaba bastante más incómodo: “Es un tema político y tenemos muchas veces la tendencia a opinar demasiado de ciertos temas cuando no sé si deberíamos opinar o no. Yo aquí soy jugador de fútbol, me dedico al fútbol (…) y en este momento de lo único que me debería dedicar a hablar es de fútbol”. Desaparece por completo la idea de Mbappé de ser ciudadano antes que futbolista, la voluntad de mostrarse sensible y responsable ante los problemas que acechan a un país más allá de los asuntos del balón. Es esa “desconexión” que lamentaba el francés. Simón apeló a separar la política del fútbol, con la paradoja de llevar un escudo de España en el pecho y ajeno a que la camiseta es el símbolo identitario de un país. En cambio, Mbappé era plenamente consciente de que vestir la camiseta con el escudo es sinónimo de compartir y defender unos valores colectivos: “Espero que aún estemos orgullosos de vestir esa camiseta el 7 de julio”. La naturalidad con la que en Francia se ha vivido que los jugadores de la selección expresen su compromiso contrasta con el miedo, el alboroto y el susto que provocan en España manifestaciones de este tipo. Seguramente, tiene que ver con el bagaje cultural democrático de cada país.