Una nueva Eurocopa toma color y lo hace con una España que, por el ruido de fondo, recuerda más a aquella que no conseguía pasar de los cuartos de final que más bien de la campeona. A aquellos que no creen, que no les ‘pone’ el combinado de Luis de la Fuente, habría que recordarles que la fe es lo último que se pierde.
Más en un deporte como el fútbol. Sin ir más lejos, hace escasos días el Borussia Dortmund estuvo a punto de protagonizar una sorpresa sonada en Champions League, un torneo con un formato calcado a la Eurocopa, y a ese clavo ardiente es al que se ha de acoger España. Se requiere unión y confianza, no vale ya pensar en si Lucas Vázquez no entró en la convocatoria ni llorar por la ausencia de Isco o Brahim.
La lista de España es la que es. Seguramente, mejor de lo que algunos piensan. Lo que perjudica a nivel escaparate a la Roja es la falta de cracks mundiales más allá de Rodri. Pero, echando una mirada al pasado Mundial de Qatar, lo que ha ganado claramente la Selección es desparpajo y atrevimiento, algo que escaseaba desde tiempos inmemoriales. Y lo mejor, de aquellos que no conocen el miedo. Lamine Yamal y Nico Williams, dos torbellinos de puro talento, pueden ser lo que marque la diferencia y abra las defensas cuando no lo pueda hacer el centro del campo español.
Es cierto que se va a notar que no está Gavi. Especialmente porque no hay nadie que cubra lo que aporta en ese doble pivote en el que tiene tanto recorrido. Tanto por fútbol, como por garra, espíritu y carácter. Paso adelante se le deberá requerir a Pedri o Dani Olmo, que se presuponen importantes, mientras que Unai Simón ha demostrado ser un seguro.
No hay que mentirse. No va a ser fácil ni un camino de rosas. Pero es cuestión de fe. Para España y para el resto. Especialmente para la subcampeona Inglaterra, a la que muchos la ponen de favorita. No es para menos con Kane, Foden, Bellingham, Rice, Saka... y una larga lista de jugadores ofensivos que dan miedo, como también la defensa para su propia afición. Lo mismo para Francia, la otra que parece tener todo a su favor. Con un Kylian Mbappé ya del Real Madrid hambriento tras caer hace dos años en la final del Mundial de Qatar frente a la Argentina de Messi.
Una Eurocopa de nombres propios. Empezando por Cristiano Ronaldo. A sus 39 años, el luso y sus más de 50 goles se pondrán seguramente a prueba por última vez en un gran torneo con su país. Lo mismo que Toni Kroos, que se va a llevar todos los focos de una Alemania que es la anfitriona y tiene un equipazo. En su caso no ha podido el tiempo con él, sino que ha decidido apartarse más rápido de lo previsto y ojo, porque ganar la Euro le llevaría casi directo al Balón de Oro, que también juega un papel importante en esta Eurocopa.
Luego, evidentemente, estarán las sorpresas. Que bienvenidas sean. Y es que todo se resume a una cuestión de fe