La etapa de Xavi en el banquillo del Barça se cerró en Sevilla con una sensación amarga por lo que significaba para una leyenda blaugrana, que tenía la sensación que su viaje había acabado antes de tiempo. No es nada agradable remover todos los capítulos de su relación con Laporta, que ha desgastado a los protagonistas y al club, por lo que tras el tiempo prescriptivo de resaca emocional, muy subjetivo según cada persona, enfocaremos el futuro.
Flick llegará al Barça con muchas incógnitas. De entrada, será necesario saber por qué es el elegido. Nadie dudaba de los motivos que pesaron para la elección de Xavi, incluso para los más escépticos sobre su rendimiento. Es muy importante empezar bien la historia, entender qué se quiere del nuevo entrenador, además del evidente y venenoso “ganar títulos”. Para llegar a ello, el camino debe cumplir con algunas metas volantes que identifiquen el nuevo proyecto.
Seguro que el técnico alemán tiene las ideas claras sobre qué quiere transmitir en el campo. A pesar de tener una experiencia corta en el banquillo como primer entrenador, tanto el Bayern de Múnich como la selección alemana han sido equipos con personalidad, muy identificables. Es el primer paso para tener un vínculo con el equipo, entender qué nos propondrá. Luego, siempre habrá a quien le guste más o menos, le parezca más o menos alejado de sus ideales, pero será el mejor camino para transitar con sentido.
Para ello, a Flick le toca valorar hasta qué punto la plantilla que tendrá a disposición le podrá dar lo que quiere. No podrá retocarla mucho, por lo que falta ver cómo adapta sus ambiciones a sus posibilidades. Hasta ahora, en el Bayern encontró a un grupo de jugadores nacido para defender su idea, y en la selección pudo escoger a los más adecuados. Con ellos, nos enseñó que le gusta que su equipo sea valiente en la presión, intenso en la ejecución, un ritmo alto de juego y expresión vertical, aunque también ha valorado siempre la calidad y la pausa de los más dotados técnicamente para dar continuidad al juego. El fútbol siempre renueva las ilusiones


