Desde el año 2017 han ido dejando el Real Madrid jugadores top. Pepe fue el primero, al año siguiente Cristiano, y cada final de temporada por unas u otras razones cerraban para siempre su taquilla en el vestuario Ramos, Varane, Casemiro, Marcelo, Isco, Bale, Benzema y ahora Kroos, que se retira por voluntad propia al final de la Eurocopa.
La salida de Kroos ha provocado un terremoto de emociones en su equipo y en general en el mundo del fútbol. El jugador, intachable en su comportamiento dentro y fuera del campo, deja un aura de grandeza excepcional por su manera de marcharse, cuando aún tiene cuerda para seguir en cualquier competición. A falta de lo que aún debe disputar este verano se marcha con 33 títulos conseguidos entre clubes y selección, campeón del mundo, cinco Champions, y otros tantos trofeos.
Es un jugador irremplazable para el Madrid, como lo fueron los demás en mayor o menor medida. Aunque hay que recordar que el pasado verano se dudaba sobre su aportación y presencia en el once titular. Cosas del fútbol. Se va un gran futbolista, pero si algo ha distinguido el modelo del Real Madrid en los últimos años ha sido su camaleónica capacidad de reinventarse con perfiles distintos y grandes jugadores. En estos años han llegado Vinicius, Rodrygo, Camavinga, Tchouaméni, Bellingham, Rüdiger, Militao y ahora Endrick y se espera a Mbappé. Todos ellos también serán irremplazables, o eso parece. Lo que este Madrid está demostrando es que la idea permanece incluso con la salida de futbolistas descomunales. Un buen ejemplo para imitar.