Cuando le queda menos de un mes a la temporada el Real Madrid, como la mayoría de los equipos, afronta el difícil trance de decirle adiós a jugadores importantes. Algunos como Modric por su inmenso legado. Otros como Kroos por su extraordinario peso en el fútbol del Madrid desde que llegó hace ya 10 años. Ambos tienen en su mano el poder de seguir, Modric roza ya los 39 años, y en su vocabulario aún no aparece la palabra retirada. Kroos es mucho más cerebral, está encantado en Madrid y con el fútbol, pero no piensa prolongar su carrera más allá de lo necesario. También afronta su último año Lucas Vázquez, nunca titular pero siempre eficaz. No debería tener problemas para continuar sin importarle el número que le corresponda en las prioridades de la plantilla.
Y queda Nacho. Madrileño de nacimiento se incorporó al conjunto blanco en edad alevín, llegó al primer equipo con 22. Ahora ya con 34 en 12 temporadas nunca ha sido titular indiscutible, aunque en todos los años su concurso ha sido notable. De hecho, este año ha participado en 39 partidos incluyendo las cuatro competiciones. Ha aparecido más porque el Madrid perdió a Militao y a Alaba por lesión, y aún así siempre ha tenido la impresión de necesitar más que otros para entrar en el once. Todo hace indicar que Nacho no seguirá, que buscará acomodo en una experiencia tan distinta como la liga estadounidense. Haga lo que haga, a él, y a todos los que son como él, sus clubes deberían mostrarle su respeto, consideración y agradecimiento. Si el fútbol necesita memoria, debe ser para aquellos que la honraron.