Cuando el Real Madrid negociaba con Mbappé no perdía de vista el futuro de Haaland. La prioridad era el crack francés, pero al tiempo se pensaba en el noruego como el relevo para Benzema. Las expectativas se fueron apagando porque Haaland o su entorno querían un traspaso inmediato y en la entidad blanca no querían inquietar a su delantero, al que consideraban jugador franquicia del equipo al menos durante dos años más, el primero de los cuales lo está cumpliendo esta temporada.
Después de conquistar Liga y Champions y levantar el Balón de Oro en noviembre la temporada para Benzema está siendo un tormento. Apenas jugó antes del Mundial, llegó tocado a Qatar y tuvo que marcharse antes de empezar. Mientras, las lesiones le están impidiendo coger la forma debida y hoy ante el Espanyol tampoco estará por molestias en un tobillo. El Madrid le dio dos años y sigue confiando en su extraordinaria calidad, pero es ahora cuando más advierte su decadencia. Lo que ha activado todos los mecanismos necesarios para buscarle sustituto. Ancelotti ya ha hecho debutar a un joven hispano uruguayo de 18 años, Álvaro, cuyas condiciones son muy diferentes. En realidad, el tipo de 9 que es Haaland poco o nada tiene que ver con Karim. El Madrid necesita un relevo pero le será difícil encontrar uno del estilo de Benzema, un delantero con alma de centrocampista que con los años ha asumido el peso total de su equipo. Bien haría el Madrid en buscar un delantero, dentro o fuera de su casa, aunque nunca con la referencia del francés por una sencilla y evidente razón: no hay ninguno igual.